Piedras: gemas de la tierra, de la vida
Carlos Garro Aguilar
a Alfonsina Clariá
Amatista
topacio
alabastro
ónice
jaspe.
Gemas de la tierra
gemas de la vida.
Pronuncias despacio esos nombres
de hondas resonancias,
y la fruición te desborda.
Sonríes extasiada...
Y tu niña pregunta:
¿ Por que te gustan tanto las palabras
mamá?
Y tú escuchas, sangre adentro,
las voces milenarias murmurando:
Amatista: eres más que la piedra de los
obispos.
Eres llama y memoria de las pasiones
límpidas.
Piedra de la paz y la esperanza.
Violeta del último misterio.
Topacio: Hijo del Dios Ra, hijo de
Júpiter.
Sol interior.
Fulges invencible desde siempre.
Disipa nuestros miedos, nuestras dudas.
Para que el amor y la vida afirmen su
imperio
sobre la tierra.
Alabastro: Hermano translúcido del
mármol.
Tu textura, tu cuerpo frágil,
te ungieron como el elegido por los
orfebres
para las estatuillas de héroes y dioses
para forjar las copas del vino sagrado.
Ónice: Conéctanos con la tierra,
aparta de nosotros esta honda y sutil
melancolía,
danos valor y fuerza,
oh gema mística,
desde la penumbra poderosa de tu noche.
Jaspe: Los grandes y pequeños tigres
robaron para su pelaje
tu color y el diseño de tus vetas,
oh piedra felina.
Llévanos en tu viaje astral.
Desnúdanos,
devuélvenos la sangre de la pasión
perdida,
oh piedra de los hijos de la luz.
Ónice
jaspe
topacio
amatista
alabastro.
Luminosas
sonoras compañeras de nuestra mortal
errancia.
Gemas de la tierra.
Gemas de la vida.
Carlos Garro Aguilar