Quiero explicar que todos los post que fueron subidos al blog están disponibles a pesar de que no se muestren o se encuentren en la pagina principal. Para buscarlos pueden hacerlo por intermedio de la sección archivo del blog ahi los encuentran por año y meses respectivamente. también por “etiquetas” o "categorías de textos publicados", o bajando por la pagina hasta llegar al último texto que se ve y a la derecha donde dice ENTRADAS ANTIGUAS (Cargar más entradas) dar click ahí y se cargaran un grupo más de entradas. Repetir la operación sucesivamente hasta llegar al primer archivo subido.

INSTRUCCIONES PARA NAVEGAR EN EL BLOG:

El blog tiene más contenidos de los que muestra en su pantalla inicial al abrir la página. En la pantalla principal usted vera 5 entradas o posteos o publicaciones. Al llegar a la última que se muestra puede clickear donde dice ENTRADAS ANTIGUAS verá las 5 entradas, posteos o publicaciones anteriores. Puede seguir así y llegará hasta la primera publicación del blog. A la izquierda en la barra lateral (Sidebar) Usted verá el menú ETIQUETAS. Ahí están ubicadas las categorías de los textos publicados, si usted quiere ver poemas de un determinado autor, busca su nombre, clickea ahí y se le abrirán los trabajos de ese autor, Si no le mostró todo lo referido a esa categoría al llegar al final encontrará que dice ENTRADAS MAS RECIENTES, PÁGINA PRINCIPAL Y ENTRADAS ANTIGUAS. Debe clickear en ENTRADAS ANTIGUAS y le seguirá mostrando mas entradas o post con respecto al tema que busca. A la derecha , se encuentra un BUSCADOR, usted puede ingresar ahí el nombre del poema, o texto, o un verso, o autor que busque y le mostrará en la página principal el material que tenga el blog referido a su búsqueda. Debajo del Buscador del Blog encontramos el Menú ARCHIVO DEL BLOG en el cual se muestran los Títulos de las entradas o textos publicados del mes en curso, como así también una pestaña con los meses anteriores en la cual si usted clickea en ella verá los títulos de las entradas publicadas en determinado mes, si le da clic verá dicha entrada y asi año por año y mes por mes. Puede dejar comentarios en cada entrada del blog clickeando en COMENTARIOS al final de cada entrada. El blog es actualizado periodicamente, pudiendo encontrar nuevos textos, fotografías, poemas, videos, imágenes etc...

Gracias por visitar este lugar.




Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro Nicotra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro Nicotra. Mostrar todas las entradas

24 de diciembre de 2019

Apunte de una noche, Alejandro Nicotra


Apunte de una noche

---a ella, enferma...---

Mientras paso las páginas del libro
con mano lenta, sobrenada
mares e islas de su mundo, casi
un soplo apenas, el quejido
de la alcoba vecina --en la que vela,
también fiel, la más tenue
claridad de una lámpara...
(Afuera,
en el jardín, lo sé, la noche
de otoño: alta,
espléndida.)

Alejandro Nicotra

10 de diciembre de 2018

Poesía de Córdoba (4 Poetas), Alejandro Nicotra



POESÍA DE CÓRDOBA (4 POETAS)

Es ya un lugar común, para la crítica que se ocupa de la poesía cordobesa de esta última mitad del siglo, decir que ella, a diferencia de la de otras zonas del país, no presenta rasgos regionalistas. Sin embargo, hojeando las páginas de sus poetas más representativos podemos a veces percibir el influjo de un ámbito mediterráneo, montañés, en imágenes o motivos. Pero tales figuras no guardan, generalmente, sino un carácter simbólico. Las torres, las cumbres o los árboles que eventualmente delinean sus paisajes obran así como entidades angélicas, portadoras de una significación interior.
Se tiene, más bien, la sensación de una poesía vuelta sobre sí misma y, a la vez, sobre lo esencial humano. Poesía de claustro y universo, podríamos figurarnos a sus autores, como Antonio Machado a su Berceo, en la penumbra y el silencio de la celda, si ilustráramos también su innegable atención a la íntima problemática de la época. Quiero expresar que su dictado “non es de ioglaría”; se trata del de una exigencia espiritual- que pretenderemos sugerir a través de la brevísima consideración de algunos de sus poetas princicipales.
Así, por ejemplo, en Emilio Sosa López, el autor que mejor encarna la estética y la crisis de la modernidad. Como bien ha dicho Horacio Armani en un esclarecedor ensayo publicado en La Gaceta, su poesía" exhibe en los comienzos un hondo misticismo existen­cial que irá desapareciendo para tornarse una crítica mirada un análisis metafísico del ser " y - agreguemos - del siglo que le tocó vivir. En efecto, Sosa López examina nuestro tiem­po, y su verbo se va convirtiendo, cada vez más, al avanzar su obra, en instrumento de esa indagación. Los resultados configuran, frecuentemente, visiones desoladas como la de este fragmento:

Anochece. Y el gran brillo de Occidente
cuaja su luz lechosa de neón.
Nosotros andamos entre esas blancas claridades
que demacran los rostros
y los convierten en piedra.
El corazón se endurece así hasta el crimen.

La noche no es más la noche bendita
del descanso, sino la desvelada pesadilla que acaba al amanecer.
Volvemos entonces
al giro continuo
de un tiempo que se devora a sí mismo.


Trascender ese tiempo, “que se devora a sí mismo ", es el ansia que mueve a Jorge Vocos Lescano, tan luego el poeta cordobés en que más notoriamente se percibe la voluntad de que el tiempo- y la peculiar emoción que suscita- circule en el interior del poema de manera sensible, vivencial, según lo quiere la estética machadiana. Uno de sus títulos - Con la figura, el temblor - define muy bien su poesía: la clásica plasticidad de la imagen y el estremecimiento romántico ante el fluir de las cosas, de la vida. Estamos, con él, muy lejos del esplendor fijo de la lógica; la salvación la otorga, paradójicamente, la palabra herida por la fugacidad, que ronda en torno a la evocación de Córdoba - símbolo de lo eterno, y también de un pasado que la nostalgia postula como paradisíaco :

Alguna vez- yo sé que está conmigo,
y es la razón donde me sé más fuerte-
ha de cambiar el viento de la suerte
y he de volver como antes a tu abrigo.

Puede que el puro sueño que persigo
se cumpla sólo el día de la muerte.
Cuando los ojos ya no puedan verte.
 Cuando no diga lo que ahora digo.

Pero es igual, igual, pues el desvelo,
que es desvelo de sierra y campanario,
está en el corazón, no tiene horario.

Y en este andar tan lejos de tu cielo
sólo el volver se me hace necesario,
 volver es la medida del consuelo.

Ese retorno salvífico, el suyo, que de algún modo puede ser también el nuestro, busca lograr su fin, sin duda, mediante la virtud estética.
Osvaldo Pol, en cambio, sacerdote jesuita, confiere -así nos parece- el fundamento de la acción redentora de la poesía al hallazgo del más puro concepto moral. Su palabra, exigida en la ascesis, alcanza sin embargo una rara belleza. Casi sin imágenes, con ritmo apenas perceptible, el verso oscila entre la reflexión y la plegaria. Medita su día, emite su juicio y queda en disponibilidad para más altos tribunales:

Tengo,
para mis altos tribunales,
que hacer la criba exacta de los días.

……………......................................
Nada fuera del juicio
necesario
cuando llegue el momento de las claridades.
Nada.

Ni siquiera estos versos
con sus palabras débiles
de carne, con su anhelante rastro de belleza
y plegaria.

Aquí debiera acabar, cumplidos ya los minutos que le han sido otorgados, esta exposición. Guardo la esperanza de que, a través de los pocos renglones leídos y especialmente a través de los versos de los poetas, cuya cita estimé inexcusable, ella haya permitido siquiera entrever cierto sentido unitario de la poesía de Córdoba, más allá de sus formas y visiones diversas. Sentido quizá emergente de su fe orientada a revertir el nihilismo de un " vivir sin imagen ", culpable de ese fruto verde, o vacío, que, según la metáfora de Rilke, el ángel desdeña en nuestra muerte.
Pero solicito de la benevolencia de los señores académicos unos segundos más "aún para confiar a otro poeta cordobés la clausura de estas páginas. A la ironía, la mesura, y el lirismo lacónico de Rodolfo Godino entrego la responsabilidad de un prudente final:

Dioses adecuados,
galas y furias trajimos aquí
y un espejo de luna favorable.

Sobre esta mesa la palabra explora
y el oficio elude en el poema
rastros de sombras coronadas.

(Como ellas seremos juzgados,
señalada nuestra duda
como recto sendero,
nuestra certeza como veleidad,
nuestras líneas de sangre
como exasperación del sentimiento.

Bienvenida, materia real, ley del juego ~ llamada por alguien don celeste.

Alejandro Nicotra


Estas páginas fueron leídas por su autor en la Sesión Pública de la Academia Argentina de Letras realizada en San Miguel de Tucumán el 10 de Junio de 1998.
Y fueron publicadas en el número I de  la revista  Asueto Hojas de poesía de Abril de 1999


9 de diciembre de 2018

El viaje, una metáfora, Alejandro Nicotra



El viaje, una metáfora


Hace casi treinta años, en 1977, se publicó en la colección literaria “Entre Ríos”, de la Editorial Colmegna-Santa Fe-, Cuaderno de viaje, segundo libro de poemas de Dora Hoffmann*. Al año
siguiente su autora falleció en Gualeguaychú, la ciudad donde había nacido y donde residió la mayor parte de su vida. Se frustraba así, con su muerte, una de las voces jóvenes más promisorias de la poesía argentina de la época.
“Dos libros le bastaron a Dora Hoffmann -dijo entonces el diario La Prensa- para confirmar un destino literario inusualmente maduro desde sus primeros poemas. Los años que le fueron concedidos no le permitieron recoger en vida los frutos seguros de tanta excelencia. (...) Un futuro no lejano le dará, tal vez, su verdadero lugar en nuestras letras a quien conjugó de manera notable sensibilidad y sentido, emoción y forma, imaginación y música verbal”.
Pero ya se sabe que la poesía es hoy apenas escuchada y que la mayoría de las veces se atiende sólo las apariciones del momento.
Quisiéramos, sin embargo, porque creemos que la palabra lírica es “palabra en el tiempo” contra el tiempo, ofrecer un ejemplo de su secreta perdurabilidad en los intactos versos de la poetisa entrerriana, acompañándolos de un breve comentario.
Para ello, abrimos otra vez aquel cuaderno suyo de 1977. Tal vez su título, Cuaderno de viaje, pudiera inducir a error. Tal vez pudiéramos creer que sus páginas no fueran sino espejos de lugares: apuntes, dibujos, fotografía verbal. Sin embargo, son otra cosa muy diversa: una meditación de la existencia a través de imágenes organizadas alrededor de una metáfora, la del viaje.
La mención de sitios geográficos y las estilizadas descripciones no tienen en ellas otra significación que la de un recurso para encarnar el tema en figuras concretas, propias de la poesía.
La autora sabe que el poema es más un fruto que un espejo:

Cuando nos deslizamos
entre cielos provisorios,
no esperemos
que alguna raíz crezca bajo nuestra
sombra.

En otra página, una de las iniciales, la indicación de su naturaleza reflexiva es explícita:

Los grandes viajes
los verdaderos grandes viajes,
comienzan
en nosotros.

Comienzan con una despedida. De ahí que la primera sección de la obra trate Del adiós. En cinco breves poemas se repite, con diferentes expresiones, esta afirmación esencial: “Todo crece en forma de huida”. Aunque, curiosamente, sólo una vez se usa en todo el libro la voz tiempo, la noción de temporalidad discurre por cada uno de los versos. Noción y temblor, pues Dora Hoffmann tiene la rara habilidad de reunir la reflexión intelectual y la captación de lo sensible. Su pensar es, sin embargo, como esperamos de un poeta, más que abstracto, imaginativo:

Se fueron las cenizas
que esparcimos girando,
ceñidos hasta el hueso,
cada vez más desnudos.
Se fue lo que no fuimos.

Tales versos, y los demás del libro, no quieren, por supuesto, transmitir una simple noticia personal sino una verdad compartida, o compartible, por todos. Por eso utiliza preferentemente el plural de la primera persona: un nosotros que comprende, de inmediato, al lector. Y por la misma causa sus imágenes se orientan, a veces, no sin riesgo hacia la alegoría, de mayor objetividad que el símbolo:

enterramos una música,
un perfil roto o una llave,
y en el fondo de la casa un ángel de polvo.

o hacia definiciones líricas, como en esta acumulación de sabor levemente gongorino:

Herramientas dulces,
o torres del amor,
moradas simples como el agua
o calientes torbellinos parejos,
todas las manos maduran
para ese único gesto de adiós.

Si el adiós, el olvido, y la certidumbre de la irreparable fugacidad de todo (Es hora de apagar / la última lámpara: /que sólo la sombra / sobreviva a la sombra), son los temas únicos de la primera sección, en la segunda -titulada Los viajes- se advierte inicialmente alguna invitación alentadora. Aunque muy plásticas, sus imágenes no limitan la idea; vagas entidades redentoras se vislumbran a través de figuraciones felices:

Quizás en alguna parte
alguien urde nuevos paisajes
o sopla grandes racimos de nubes
con forma de león tendido o de paloma.

Seguramente hay quien
extrae de la nada
rostros y piedras
y los modela para la memoria...

Pero no tarda en sobrevenir la duda, inclinada interrogativamente hacia el vacío: 

Pero,
¿y si en cambio fuéramos
los protagonistas,
pobres marionetas de una historia
que alguien olvidó inventar?

También en esta parte, por consiguiente, la poesía de Dora Hoffman nace del sentimiento de la ausencia. Casi no leemos otra amación que la de aquello que no existe: un si del no. Lo más lejano, lo que podremos asir, resulta al fin la presencia segura:

Hay estatuas y calles que flotan sin destino,
Un jardín imposible,
Un cielo que no encuentra lugar en la mirada.

Sus antítesis se reiteran en la tercera sección, Las piedras dormidas, en que motivos de civilizaciones precolombinas le sirven de pretexto para dibujar purísimas figuras, cuyos relieves, tocados por la luz, esconden un tras fondo de sombra:

Bajo la piel desposeída,
bajo la lámina
de sol,
ondula el perfil henchido
de la noche.

Muy pocos de estos poemas escapan a tal movimiento pendular: la presentación, primero, de una apariencia firme o luminosa o serena, y luego, de otra, opuesta, que se supone más representativa de lo real:

Bajo los pilares rectos
de la sabiduría,
y el cielo pulido del templo,
gruesos agujeros,
desgarramientos de la tierra,
empujan
a lo profundo.

Sabemos qué le deparan esas profundidades: en lo más hondo de la visión que Dora Hoffman ha ido configurando a lo largo del libro (y que habrá podido apreciarse por las fragmentarias transcripciones) aguarda, como otra Doncella del Cenote, la poesía de la Nada:

Yo soy la constructora de la noche,
la purísima nadadora del reino circular.
No tengo orillas
porque crezco en la muerte y me derramo.

Frente a esta mística de la noche se destaca, del lado de la luz, la estrofa final de uno de los poemas en que la autora asume el yo autobiográfico; un poema de emotividad más acentuada que en los otros, el que comienza: “Camino por una ciudad desconocida”. El mundo, aun el de la experiencia cotidiana, resulta siempre extraño o teñido de irrealidad para los ojos de quien se descubre, esencialmente, un viajero. Pero también el viajero es, a su vez, un desconocido para el mundo:

Camino por una ciudad desconocida.
Quien soy
Sino la desconocida que camina por la ciudad.

Ahora, nadie piensa en mí,
suavemente
inclinándose bajo una lámpara.

Mi rostro no cae por el silencio de nadie.

Entonces, en medio del total abandono se yergue, según decíamos, una estrofa de aislada y herida afirmación:
Pero aun
soy un terco ejército de huesos,
una arena ordenada
un hambre circular.
Aún me alimento bajo mis párpados
y llevo a cuestas mi pedazo de existencia,
mi pan raído.

Desde el primer verso del libro (“Sobre los trenes que parten”) hasta el último (“El agua me repite que no existe el regreso”), Dora Hoffman ha desarrollado, pues, un tema, el del viaje, y ha delineado impecablemente una visión. No es frecuente leer conjuntos de poemas con tan impresionante unidad de figura y de sentido. Tal vez convenga recordar, en ese aspecto, un libro publicado por las mismas fechas que el de Hoffman, Las cacerías, de Amelia Biagioni. Casi no hay página, en uno u otro volumen, que no responda a su respectiva metáfora central y es de señalar otra similitud entre ambos, cierta perspectiva de lo real. Esencia voraz del Universo, en Amelia Biagioni, y fugacidad y nihilismo, en Dora Hoffman. Si bien las dos poetisas atestiguan, heroicamente, en algunos versos, la esperanza de redención por el amor “Mensaje de lunauta”, de Las Cacerías o, como hemos visto, la voluntad de resistencia a pesar de todo
“Camino por una ciudad desconocida”, de Cuaderno de viaje-.

Alejandro Nicotra

*Su primer libro: Huéspedes de la memoria, Franciso A. Colombo, Buenos Aires, 1975. Póstumamente, se publicó un tercer volumen: La casa y otras ausencias, Ediciones Comarca, Buenos Aires, 1981.




Hojas de poesía Año 8 - N° 19 - Mayo 2006



8 de diciembre de 2018

Noches, Alejandro Nicotra


NOCHES

I
Se ha levantado, a mitad de la noche.

-En los vidrios, hay astros
y un espectro lunar,
como restos de un sueño...

Él duda, entre dos sombras.

Pero todo lo borra, en la luz de la lámpara,
un flotante desierto.

II
Tras los vidrios, el hielo de las cumbres:
su flor irreal,
hierática.

Pero aquí arde,
áspera leña, el tiempo:
echa sombras, reflejos tortuosos,
de un azar.

III
El hombre,
en su sillón, frente a la chimenea,
mira cerrarse el párpado
de la última brasa.
(Afuera,
se oyen los pasos, fantasmales,
que inauguran el alba.)
Pero aún él espera
la confidencia, también última, de la noche,
antes que el día en cierne,
ávido de realidad,
le clausure el secreto.

Alejandro Nicotra

Etiquetas

Videos (227) Osvaldo Guevara (111) Jose Luis Colombini (106) Café Literario Traslasierra (90) Rafael Horacio López (86) Aldo Luis Novelli (75) Antonio Esteban Agüero (65) Claudio Suarez (65) Alejandro Nicotra (64) Roberto Jorge Santoro (64) Juan L. Ortiz (59) Baldomero Fernández Moreno (50) Oscar Guiñazú Alvarez (50) Gianni Siccardi (49) Vicente Huidobro (49) Olga Orozco (48) Aldo Pellegrini (47) Elvio Romero (47) Enrique Lihn (47) Jorge Teillier (46) Gloria Fuertes (45) Felipe Angellotti (44) Circe Maia (41) Hermann Hesse (41) Fernando Pessoa (36) Rodolfo Alonso (35) Vicente Aleixandre (35) Horacio Castillo (34) Gonzalo Rojas (33) Alejandra Pizarnik (32) Miguel Ortiz (32) Edgar Bayley (31) César Vallejo (29) Raúl Gustavo Aguirre (29) Rodolfo Godino (29) Alberto Luis Ponzo (28) Anton Chejov (28) Daniel Conn (28) Marco Denevi (27) Octavio Paz (27) Gabriela Bayarri (26) Jorge Ariel Madrazo (26) Théophile Gautier (26) Alberto Girri (25) Carlos Garro Aguilar (25) Jacques Sternberg (25) Jaime Saenz (25) Leónidas Lamborghini (25) Orfila Bardesio (24) Leopoldo Marechal (23) H. P. Lovecraft (22) Poetas Chinos (22) William Carlos Williams (22) Carlos Castaneda (21) Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento (21) Horacio Preler (21) Leandro Calle (21) Leopoldo "Teuco" Castilla (21) O. Henry (21) Sandro Penna (21) Sandro Tedeschi (21) Witold Gombrowicz (21) Julio Bepré (20) Mario Torres (20) Nicanor Parra (20) Cesar Moro (19) Francisco Madariaga (19) María Meleck Vivanco (19) Vicente Luy (19) Omar Yubiaceca (Jorge Omar Altamirano) (17) Jorge Luis Carranza (16) Teresa Gómez Atala (16) Ariel Canzani (15) Manuel Mujica Laínez (15) Marcelo Dughetti (15) Ana Cristina Cesar (14) Carlos Drummond de Andrade (14) Isidoro Blaisten (14) Karen Alkalay-Gut (14) Manuel López Ares (14) Mircea Eliade (14) Nestor Perlongher (14) Raymond Carver (14) Richard Aldington (14) Spencer Holst (14) Alaide Foppa (13) Anne Waldman (13) Antonin Artaud (13) Charles Baudelaire (13) José B. Adolph (13) Lawrence Ferlinghetti (13) Marcel Schwob (13) Miguel Angel Bustos (13) Ricardo Rubio (13) Sam Shepard (13) Teresa Wilms Montt (13) Cecilia Meireles (12) Ernesto Cardenal (12) Jose Emilio Pacheco (12) Rainer María Rilke (12) Laura López Morales (11) Música (11) Rodolfo Edwards (10) Carlos Bousoño (9) Victor Saturni (9) Adrian Salagre (8) Eugenio Mandrini (8) Federico Garcia Lorca (8) Horacio Goslino (8) Inés Arredondo (8) José María Castellano (8) Juan Jacobo Bajarlia (8) Julio Requena (8) Roque Dalton (8) Allen Ginsberg (7) Andres Utello (7) Antonio Porchia (7) Basho (7) Carlos Oquendo de Amat (7) Charles Simic (7) Conde de Lautréamont (7) Francisco Rodríguez Criado (7) Gaspar Pio del Corro (7) Gerardo Coria (7) Gianni Rodari (7) Hans Magnus Enzensberger (7) Leonard Cohen (7) Li Bai (7) Li Po (7) Litai Po (7) Lope de Vega (7) Norah Lange (7) Oliverio Girondo (7) Pedro Serazzi Ahumada (7) Robert Frost (7) Eduardo Galeano (6) Gregory Corso (6) John Forbes (6) Revista El Gato del Espejo (6) Torquato Tasso (6) Victoria Colombini Lauricella (6) William Shand (6) Círculo de Narradores de Traslasierra “ Paso del Leon” (5) Hugo Mujica (5) Jorge Luis Borges (4) Leopoldo Lugones (4) Eduardo "Lalo" Argüello (3) Encuentro Internacional de Poetas "Oscar Guiñazù Alvarez (3) Roberto Bolaño (3) Tomas Barna (3) Pablo Anadón (2) Pablo Neruda (2) Ricardo Di Mario (2) Roberto Juarroz (2) Rubén Darío (2) Susana Miranda (2) Walter Ruleman Perez (2) Antonio Machado (1) Beatriz Tombeur (1) Eduardo Fracchia (1) Enrique Banchs (1) Enrique Molina (1) Ernesto Sábato (1) Jose Caribaux (1) Juan Gelman (1) Julio Cortázar (1) Mario Pacho O Donnell (1) Ricardo Piglia (1) Victoria Ocampo (1)