El gato del espejo se sustenta de mi biblioteca personal, de videos filmados por mí en lecturas, actos culturales, presentaciones de libros, recitales, conferencias, encuentros de poetas etc.. Y que comparto públicamente subiéndolos a mi canal de you toube. Como así también de mi archivo fotográfico personal. Todo lo publicado es sin fines de lucro y solo con el fin de difundir. Podes copiar, levantar, usar nuestro material pero solo te pedimos una cosa, por favor, cita la fuente.

Te invitamos a perderte en los laberintos, a reflejarte en los abismos de los espejos, a navegar por la maravillosa tierra del ensueño que es la Poesía. El Gato del Espejo.Este es un espacio para la resistencia, para derrotar el olvido y celebrar siempre la vida. También para ser confabuladores nocturnos, dueños de nuestros sueños y nuestras esperanzas, este es un lugar que se pulsa desde el gesto sincero y hospitalario propio de la amistad que reinventa mágica y misteriosamente al otro y a los otros.El Gato del Espejo dónde puedes a recorrer el camino del lenguaje sencillo, de la imagen sutil y la pasión más sagrada a través de palabras empapadas de magia: POESÍA. LITERATURA. ARTE.“Poemas para compartir y regalar”. Un lugar que tiende a convertirse en un remolino de hojas sueltas que el viento transporta, de lágrimas como cristales musicales.Una colección de carteles, poemas, imágenes, cuentos, palabras, música y fotos involuntariamente cómicas y también una manera de mirar, de detenerse un poco y dejar que lo cotidiano sea atravesado por el asombro.El Gato del Espejo pretende ser un conjunto de frases nómades que emigran de manos en manos, de corazones en corazones, un cuaderno de bitácora como un árbol que brinde sus hojas, para que puedas compartir y regalar en cada texto, la magia, que contiene este puñado de palabras.

Quiero explicar que todos los post que fueron subidos al blog están disponibles a pesar de que no se muestren o se encuentren en la pagina principal. Para buscarlos pueden hacerlo por intermedio de la sección archivo del blog ahi los encuentran por año y meses respectivamente. también por “etiquetas” o "categorías de textos publicados", o bajando por la pagina hasta llegar al último texto que se ve y a la derecha donde dice ENTRADAS ANTIGUAS (Cargar más entradas) dar click ahí y se cargaran un grupo más de entradas. Repetir la operación sucesivamente hasta llegar al primer archivo subido.

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abril 24, 2017

Osvaldo Guevara hablando sobre Leopoldo Lugones, Presentación Revista Asueto N° 25. 22/5/2009

Osvaldo Guevara hablando sobre Leopoldo Lugones, Presentación Revista Asueto N° 25. 22/5/2009

Presentación Revista Asueto N° 25. 22 de mayo de 2009
Al cumplirse diez años de la Revista Asueto hojas de poesía, que iniciara su actividad en abril de 1999, el pasado viernes  22 de mayo de 2009, se presentó en el Centro Cultural Cooperativo de la Ciudad de Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina, la edición número veinticinco.
El acto contó con la presencia de un público interesado en las manifestaciones poéticas: escritores, docentes e invitados especiales tales como Miguel Angel Ortiz, periodista, escritor y expresidente del grupo literario tardes de la biblioteca sarmiento, y de Susana Miranda, docente y poeta, quien ha editado ya dos libros de poesía. Ambos autores locales fueron invitados a participar de esta edición, que se distribuirá en distintas provincias, en entidades culturales, universitarias y entre los miembros de la Academia Argentina De Letras.
En esta nueva publicación se presentan poemas de Rodolfo Godino, permanente colaborador de Asueto reconocido en 2007 con el Premio Consagración Letras de Córdoba. Otro de los invitados a la edición es José Di Marco, profesor de la Universidad de Río Cuarto, y una prosa del notable poeta, traductor y ensayista Rodolfo Alonso. Se incorporan desde este número una Página de la Memoria, dedicada a rescatar a los escritores que marcaron los distintos movimientos literarios del siglo pasado, en esta oportunidad Leopoldo Lugones.

El encuentro fue propicio para la lectura de poemas de distintos escritores y de los propios miembros del grupo: Osvaldo Guevara, Alejandro Nicotra, Jorge Vazquez Yofre, Ana Tibaldi, Tita Esber y Gabriela Bayarri.

abril 23, 2017

Migas, Osvaldo Guevara

Migas

Desmigajando
un pan
alimento a mis visitantes
ingrávidos y ávidos.

Blandamente
el sol
picotea mi sombra
aletea en mis manos.

Estarme
así
toda la vida

resguardado por árboles y pájaro...

Osvaldo Guevara



De Sin pena en la palabra, Edición de Autor (Código Gráfico), Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 2007

abril 22, 2017

Caminando, Osvaldo Guevara

CAMINANDO

Camino atardeciendo
hasta ser un pedazo de crepúsculo.
La sombra, entre los árboles,
disuelve ya sus pájaros de humo.

Voy junto al rio. Saltan
ruidos encapuchados de los yuyos.
Florecen luces, lejos.
Y no me importa, porque voy sin rumbo.

Ha llovido. En el aire
dejó la lluvia sus corpiños húmedos.
Murmura la boñiga
como un enjambre verde por mis músculos.

Tropiezo con las piedras,
frescas tortugas entre el barro lúbrico.
No llevo en los bolsillos
más que mis manos, que me pesan mucho.

El agua va a mi lado
chisporroteando en círculos minúsculos.
Me chistan las luciérnagas
que prolongan el día con sus puntos.

Aún puedo ver mi casa
entre temblores de nostalgia y juncos.
La noche esta olfateando
como una loba sus descalzos muros.

Mi cama es honda y dulce
como el cuenco tostado de los surcos.
Sobre su almohada caben
los cansancios de un siglo y de un minuto.

Anocheciendo voy. De pronto
dispara un sapo líquidos cartuchos.
Y a una señal, los grillos
llueven su ardor en clave azul de musgo.

Estrellas malheridas
abren el agua con sus hombros puros.
La noche sobre el río
es una balsa de rnaderos curvos.     

Para amar, la penumbra:
llanto en los vidrios y en los huesos júbilo
Tropiezo con las piedras
gargantas secas entre el barro lúbrico.

Ya no se ve mi casa.
Cose el silencio párpados de búho.
Honda y dulce mi cama. Está vacía.
Y no me importa, porque voy sin rumbo.

Osvaldo Guevara (Garganta en verde claro)
De Poemas en verso y prosa (Inventario de una obra completa inconclusa)
(1998)


abril 21, 2017

A mi perra Charlotte, Osvaldo Guevara

Dos versiones del mismo poema:De Poemas en verso y prosa (Inventario de una obra completa inconclusa) (1998) y la original De Oda al sapo y cuatro sonetos (1960)
 A mi perra Charlotte

Y bajará septiembre como un pez por el río.
Y se arderá el invierno con la última brasa.
Pero estaremos solos: no andarás por la casa.
Y sin querer, tu nombre, salpicará su frío.

Cerca del agua, ahora, se deshoja tu brío.
Un collar de terrones te estrangula y retrasa.
Y el río, el siempre río, que tercamente pasa,
te rezonga entre dientes sus rosarios de hastío.

Romperá en mariposas el viento. Las mañanas
fijarán en los árboles sus páginas livianas.
Un coral de hondas vacas tendrá azules de nido.

Pero cuando en las noches finamente olorosas
cambien silencios largos las piedras y las rosas,
tú irás buscando peces por el cielo invertido.

Osvaldo Guevara
De Poemas en verso y prosa (Inventario de una obra completa inconclusa)
(1998)
IN MEMORIAM
                                                                        A mi perra Charlotte,
                                                                        ciega de tierra.


Y bajará septiembre como un pez por el río.
Y se arderá el invierno con la última brasa.
Pero estaremos solos: no andarás por la casa.
Y sin querer, tu nombre, salpicará su frío.

Cerca del agua, ahora, se deshoja tu brío.
Un collar de terrones te estrangula y retrasa.
Y el río, el siempre río, que tercamente pasa,
te rezonga entre dientes sus rosarios de hastío.

Romperá en mariposas el viento. Las mañanas
fijarán en los árboles sus páginas livianas.
Coral de vacas ebrias se abrirá humedecido.

Pero cuando en las noches finas y espirituosas
cambien silencios largos las piedras y las rosas,
tú irás buscando peces por el cielo invertido.

Osvaldo Guevara

De Oda al sapo y cuatro sonetos (1960)

abril 20, 2017

Ciclo Agenda Literaria 2002, Poeta Invitado Osvaldo Guevara 20/11/2002



Ciclo Literario Cultural 2002 del Grupo Agenda Literaria en la Biblioteca Municipal Domingo Faustino Sarmiento de la ciudad de Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina.
20 de Noviembre de 2002
Tema El Agua
Coordinado por José Luis Colombini y Walter Pérez
Poeta Invitado Osvaldo Guevara
Muestra de Arte: Mariano Dullivo
Producción ejecutiva y artística: Anna Lauricella
Colaboradores: Marite Cuestas, Vicky Colombini Lauricella, Marisa Perez, Silvia López y Anna Lauricella
.

abril 19, 2017

Aquel perro, Osvaldo Guevara

AQUEL PERRO…

Te sorprendí en la esquina giratoria de viento.
Me miraste sin prisa como a un hueso roído.
Y avanzaste en la punta turbia de mi silbido
hasta mi ropa fría de vagabundo hambriento.

Y como a un vagabundo me tuteaste un momento
con tu hocico ambulante, preguntón y aterido.
Yo olía a traje nuevo. Te apartaste, cohibido.
¡Ah, no era de los tuyos! Y te marchabas, lento.

¡Pero estaba tan solo! Te chisté suavemente.
Comprendiste mis ojos de ladrón confidente.
Si hasta el viento en mi espalda era como un cuchillo.

Mi espera... aquella espera dura y desorientada.
Nos fuimos juntos. Te iba pensando un nombre (Nada?).
Y distraídamente te alargué un cigarrillo.

Osvaldo Guevara
De Poemas en verso y prosa (Inventario de una obra completa inconclusa)
(1998)



abril 18, 2017

Don Chavez lustrado, Osvaldo Guevara

DON CHAVEZ, LUSTRADOR

Don Chávez
lustrador
le canto a usted
con voz entera
en medio de la calle
entre la gente
que pasa con la frente en el bolsillo.

Usted lustra
con sus manos alquímicas
que hacen oro del polvo
que bruñen el cansancio
y devuelven el sol
a trapo y brío
a pomada y paciencia
a cepillo y fervor
a tinta y sangre.

Usted lustra
y yo lo celebro
Don Chávez
por sus ojos seguros
por su pierna de palo florecido
su alma fresca
su sonrisa temprana
(ligeramente opaca por las tardes
cuando el sol de la siesta
le restriega su engrudo perezoso
por el pelo valiente).
Yo lo celebro
ahora
entre diciembre
entre bocinas
naftas
y tenderos
en tanto usted
sentado
mueve las manos únicas
rítmico
bailoteante
sentencioso
para que el hombre alce los pies del polvo
y los ponga en el día
sueltamente.

Porque
pies con sombra
pies con miedo
pies con vacilación
pies con fiebre
pies con barro ciego
pies con pena
llegan
Y
llegan
hasta sus manos de pianista tierno
que tocan claramente sobre el día.

Lo celebro
Don Chavez
lo celebro
en medio de la vida
frente al sol
de mañana
con la voz de canción que me dio el rio
con la garganta que tomé del viento
con las palabras que quité a la noche
sobre mi cuerpo de arduo oficinista _
sobre mis piernas de saltar desganos
sobre mis pies de cavador tirante
mis pies
Don Chávez
que se acercan a usted
turbios y huraños
palomas disecadas
peces con sed
discos sin púa
cal ardiente
para que usted
los vivitique
los retresque
los gire
los impregne
para que usted
les haga ver su luz
esa luz que uno pierde entre las cosas
entre leyes
y charcos
y semanas
y que hombres como usted
Don Chavez
rodeados de tropiezos
señores
automóviles
úlceras
represiones
y vidrieras
restauran sentenciosos
rítmicos
bailoteantes
con esas manos de lavar distancias
tan ágiles y oscuras
tan diáfanas y firmes
que yo estrecho
Don Chávez
que yo estrecho
para ilustrar las mías
deslustradas.
Lo celebro
Don Chávez
en la vereda
la calle
la senda peatonal
la luz del día
al pie de .los semáforos
al lado del agente
que espía con los ojos de sus balas
lo nombro y canto
frente al viento alegre
que esta mañana espesa y viva
quiere
así
como usted
lustrar el mundo
con su trapo de azul y de verano.

Bien por el viento
bien
Don Chávez
el viento
nuestro aliado
el que traslada el grito de las flores
el que clava alas nuevas en los puños
el que trenza los humos de las fábricas
el que corre
anhelante
con el aroma de la palabra libertad
sobre el planeta.

Lo celebro
Don Chávez
bajo el brillante viento lustrador
que le embandera
como un asta triunfal
la pierna inmóvil
y al que usted
entrega
atados
combatientes
los tercos pies del hombre
para que echen a andar
-y usted con ellos-
husmeando azules
pisando oprobios
pero sin sombra
pero sin miedo
pero sin vacilar
pero sin fiebre
pero sin barro ciego
hondos
sobre la tierra
los altos pies del hombre
pero sin tierra
como usted

Don Chávez.

Osvaldo Guevara

Osvaldo Guevara leyendo su poema Don Chavez Lustrador
Videopoético del Café Literario del Jueves 18 de Marzo de 2010, en Big Pancho, Sarmiento 269, Villa Dolores, Capital de la Poesía, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Cuyo tema fue EL HOMBRE y coordino la velada y el debate Gabriela Bayarri.

septiembre 19, 2016

Osvaldo Guevara anécdotas sobre la vida, el Humo y palabras que más usan algunos escritores.


Osvaldo Guevara anécdotas sobre la vida, el Humo algunas palabras que más los algunos escritores. Leyendo Mudanzas de Lope de Vega y hablando de la palabra humo en sus poemas. Video poético del Café Literario del Jueves 10 de Junio de 2010, en La Vieja Esquina, Avda San Martín y Edison, Villa Dolores, Capital de la Poesía, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Cuyo tema fue El Humo y coordino la velada Adrián Salagre.

septiembre 18, 2016

Rapsodia en blue, Osvaldo Guevara

Rapsodia en blue, Osvaldo Guevara

Un negro sopla una trompeta larga
como las tiras de su piel.
sopla y sopla una trompeta roja
como el algodón del sur
que se tiznó en su sangre
y se empapó en su noche, para siempre.
Un negro sopla una trompeta blanca
como la hoguera de su risa.
Sopla y caen medallas.
Sopla y antiguos látigos se pudren.
Sopla
y una primavera furiosamente dulce
reparte flores negras sedientas como su boca
entre hombres de color, entre hombres de dolor,
entre niños de corazón descalzo,
entre oscuras mujeres de vientres luminosos.
La música del negro es más clara que el llanto.
Tiene fiebre de selva, amanecer de selva.
Tiene pisadas de ciudad,
maullidos de ciudad,
y ojos y uñas y besos de ciudad.
Tiene un amor tan húmedo y feroz
que la agazapada sonrisa del blanco retorna a su cubil
agazapada
acusada por ese son eterno.

Osvaldo Guevara

De Para que me entiendan bien (1975)

septiembre 17, 2016

Músicas, Osvaldo Guevara

Músicas
 
Era el cuervo de Poe
inmóvil en el alba
a contraluz
sobre la rama más aguda
del árbol otoñal
ya sin hojas
finísimo.

Una agorera oscuridad
amedrentando los azules trémulos
era el pájaro.

Hasta que su canción
lo volvió la transparencia
manantial diamantino.

Y se alumbró de músicas el día
meciéndose al unísono
la sangre
con el latir del sol
el respirar del aire
los números del trino.

 Osvaldo Guevara



De Sin pena en la palabra, Edición de Autor (Código Gráfico), Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 2007

septiembre 16, 2016

Nosotros, Osvaldo Guevara

Nosotros

Ella y yo
ciertos días:
dos enfermos con sed
sobre la sal del mar
en el fondo de un bote a la deriva.

Osvaldo Guevara. De Sin pena en la palabra, Edición de Autor (Código Gráfico), Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 2007

septiembre 15, 2016

Osvaldo Guevara reflexionando sobre el arquetipo del hombre y leyendo era su risa y Don Chávez Lustrador poemas de su autoría

Osvaldo Guevara reflexionando sobre el arquetipo del hombre y leyendo era su risa y Don Chávez Lustrador poemas de su autoría

Videopoético del Café Literario del Jueves 18 de Marzo de 2010, en Big Pancho, Sarmiento 269, Villa Dolores, Capital de la Poesía, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Cuyo tema fue EL HOMBRE y coordino la velada y el debate Gabriela Bayarri.

septiembre 14, 2016

El ejecutor, Osvaldo Guevara

EL EJECUTOR

Suena el timbre y simultáneamente sube por la escalera un cacareo asustado. Desciendo, y al abrir la puerta de calle veo una bolsa de arpillera, la mano que la sostiene y por último una cara satisfecha. Un hombre al que días atrás redactara una carta para él imposible, me trae una gallina “criada de campo”, como sabe que le gustan a mi esposa. El patio de mi casa, un cuadrilátero embaldosado sin otra tierra que la de las macetas, no resulta propicio para que el animal viva suelto la antesala de su muerte. Y en tanto suspendo a las gallinas por las patas atadas, llego a la conclusión de que lo peor será dejar transcurrir el tiempo y de que el único ejecutor disponible soy yo. Mi esposa y mi hija duermen aún –si bien avanzada la mañana del domingo- y el más leve sufrimiento de un animal las conmueve hasta las lágrimas.
A salvo de testigos indiscretos, tomo a la prisionera por el pescuezo y acciono circularmente mi mano inexperta como dando manija a un automóvil rígido. Los cacareos estrellan sus petardos trémulos en mis tímpanos y decrecen luego hasta extinguirse en un silencio crispado que calma la atmósfera invernal. Cumplida la fúnebre faena, acuesto a mi víctima sobre la bolsa de arpillera que me impresiona como una caída capucha de verdugo. El plumaje encrespado se extiende sobre el cuerpo inerte a la manera de esas fundas piadosas con que la policía suele arropar a los cadáveres. Respiro hondamente. Pero descubro, desolado, que la gallina tiene los ojos abiertos y que hay vida en ellos. Es más, me miran, opacos, terribles. Permanezco irresoluto, como parado en un camino de cornisa, con la gallina a mis pies, infausto trofeo. Me faltan fuerzas para rematarla. Nunca he dañado a un animal, grande o pequeño. Tal vez algún vecino querría auxiliarme. Pero, ¿cómo presentarme a él con mi pedido irrisorio? Sería la comidilla del barrio. Acorralado, me resuelvo. Revoleo nuevamente el cuerpo tibio y convulso. La gallina se resiste a morir. Sus ojos no se cierran. El pescuezo quema mi mano como una llaga.
Sintiéndome observado, vuelvo la cabeza; en el vano de la puerta de la cocina, que da al patio de mi hazaña, infantil y somnolienta, con un breve temblor que quiero atribuir a sus pies descalzos, se dibuja mi hija. ¿Qué habrá alcanzado a ver? Sé que nunca olvidaré la forma en la que me está mirando.



Osvaldo Guevara

septiembre 13, 2016

Osvaldo Guevara presentando el Libro de Tomás Barna. Exploraciones, Embriagueces, Extasis

El escritor Osvaldo Guevara presentó a Tomás Barna, cultor de diversos géneros literarios, traductor y viajero cosmopolita. La cita fué el viernes 23 de octubre de 2009  a las 21, en el Instituto de Cultura Inglesa Cambridge de la ciudad de Villa Dolores, y Guevara se refirió al libro de ensayos titulado “Exploración, embriaguez, éxtasis” de Tomás Barna.-
El acto estuvo organizado por el Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento.
Expositor de dicción impecable, cálido estilo y vigorosa expresividad, Barna se ha presentado en otras oportunidades en esta ciudad dictando conferencias y presentando obras de su autoría.-
Este libro incluye ensayos sobre Kafka, Neruda, Rimbaud, Mallea y Lugones, ocupándose asimismo de otros autores de nuestro país, como Osvaldo Guevara.
Durante su residencia en París por 24 años cumplió una actividad cultural intensa, como difusor, periodista y estudioso de escritores y artistas del nuevo y el viejo mundo.

marzo 28, 2016

Sin pena en la palabra, Osvaldo Guevara

Osvaldo Guevara
De Sin pena en la palabra, Edición de Autor (Código Gráfico), Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 2007

marzo 27, 2016

Poema americano (dedicado a Ernesto Guevara), Osvaldo Guevara

POEMA AMERICANO (dedicado a Ernesto Guevara)

Comandante: entre verdes te tumbaron la sombra
pero tu luz, cantando, trepó al viento de América.
Como te despeinó una bota la barba
y en las fotografías mirabas con fijeza,
circuló la noticia de que te habías muerto
pobre de ellos- y entonces hubo saltos de fiesta.
Un gerente se puso a ensartar mariposas,
un general sonrió de reojo a su "sirvienta",
en Wall Street los dólares bailaron como hoyuelos,
algún ejecutivo te deletreó tu nombre en su agenda,
los que flamean látigos, dulcemente besaron
sus nudos, como un sátiro que olfateara una trenza,
un marine volvió la cabeza hacia Cuba
y con ojos nostálgicos le palpó las caderas
y en Vietnam, un teniente, festejando, él solito,
entre llamas de arroz se despachó una aldea.
Se quedaron tan locos con tu mente oficial
que aún no te ven algunos, aun viéndote de cerca.
Yo que soy para muchos un tipo macanudo,
no quiero mal a nadie, cuido una gata vieja,
doy mi asiento a mujeres con niños en los brazos,
prolijamente pago mis cuotas en las tiendas,
compadezco a los chicos descalzos, si manejo
vigilo los "silencio, hospital", "despacio, escuela",
arrojo los papeles en esos recipientes
que la decencia urbana a puesto en las veredas,
los domingos con sol hasta pinto una silla
o les traigo a los míos un postre por sorpresa;
yo que soy comandante, un ciudadano probo,
que me limpio los dientes, me aliso la conciencia,
y en la mesa de bar decía: -el país no anda-,
me inquieto últimamente cuando tu nombre truena.
Me pregunto si todo se lava con jabón,
siento ante un empresario una huraña molestia,
paso a la defensiva frente a la Jefatura,
a los parientes ricos no mando más tarjetas...
Total: que esta mañana me asaltaste los versos
y me desparramaste la barba en un poema.
Tenía que nombrarte, Ernesto Che Guevara
y escucharte en las manos fluir como una piedra
para romper los vidrios de las ruinas lujosas
y a una lámpara pública darle entre ceja y ceja.
Que en mis dedos se alarguen dedos que te cortaron.
Hay que estrujar tu luz sobre el dolor de América.
Esa luz que saltó de tu sombra acostada
y voló entre los bizcos balazos de la selva
y que hoy toca la sangre con sus alas calientes
para que no se seque, para que humee y hierva.
COMANDANTE: estos versos, claro, te quedan chicos,
pero gritándolos tengo menos vergüenza.

Osvaldo Guevara 

Del libro "Para que me entiendan bien"

marzo 26, 2016

Superficies, Osvaldo Guevara

 Superficies

El aroma a café con que renazco
cuando saltan las gotas de los trinos.

El abejeo del amanecer
entre cortinas y pocillos.

El damasco estallándome en el patio
desde el árbol copioso del vecino.

El cura -¿sin sotana?- por el barrio
(su bocinazo esquivo).

Quizá una bicicleta meciéndose en la senda
que desteje los yuyos del baldío.

El sobre aún por rasgar del poeta de Córdoba
merodeador de copas y corpiños.

El rumor de tu pelo por la casa
entrando en mí como un rocío.

La hoja yerma invocando
la catártica lluvia de los tipos.

Y tantas otras cosas
que hacen del alma un puro instinto.

Vivir sin penetrar las superficies:
qué profundo ejercicio.



Osvaldo Guevara. De Sin pena en la palabra, Edición de Autor (Código Gráfico), Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 2007

marzo 25, 2016

El pico corvo, Osvaldo Guevara

EL PICO CORVO

El barrilete esplende inalcanzable, altísimo. Su geometría se dulcifica como si el cielo untara sus nubes con una espuma azul.
Su planeo inocente transmite a mi cuerpo una ingravidez de levitación.
Conmovido por su lejanía acorto el hilo interminable. El barrilete pierde su vaguedad remota, atenúa su abstracta libertad. Nítido y tembloroso, me pertenece otra vez.
Poderoso, agorero, irrumpe otro barrilete. Su color abruptamente rojo despide destellos fantasmales. En el extremo de su cola con ondulaciones de víbora relampaguea un objeto en el que la contundencia del sol se multiplica agriamente como en un vidrio roto; un objeto absurdo que adquiere de pronto una evidencia lacerante. Es una hoja de afeitar filosa, candente. Su fulgor zigzaguea, se aproxima a mi barrilete como el pico de un ave de rapiña o una paloma. Con un movimiento certero y fugaz de puñal asesino la hoja de afeitar siega el hilo que late en mi mano.
Cabeza decapitada, mi barrilete se abate, desciende aterido, cae irremediablemente detrás de una arboleda huraña, se hunde como un sol que ya no pudiera levantarse del mar.
Esta escena ocurrió en mi infancia. Pero sigue ocurriendo. En mi vigilia y a veces también en mi sueño cae y vuelve a caer el juguete indefenso.
Ya no vuelan barriletes por el cielo de mi ciudad. Añoro esa gracia leve como la respiración de una flor. Y sin embargo, esa ausencia me alivia. Porque desde aquel barrilete abatido nunca me atreví a remontar otro y cada vez que alguno apareció en la altura temí.
Algo semejante me sucede con las palomas.
Cuando las contemplo trazar sobre el azul su contorno angélico creo presentir que desde una rama retorcida del aire va a lanzarse sobre ellas un pico corvo, impecable en su atávica misión de hacer añicos la hermosura del día.



Osvaldo Guevara

marzo 24, 2016

Osvaldo Guevara leyendo sus poemas El buen vecino y Pasos

Osvaldo Guevara reflexionando sobre la Dictadura y el Golpe de Estado de 1976 y recordando a Glauce Baldovin, Francisco Colombo y Carolina Bocos. Leyendo sus poemas El buen vecino y Pasos

Presentación del libro "Habitar el grito, Poesía y Memoria en La Perla", en la Sala de Arte (Felipe Erdman Nº 34 ), de la ciudad de Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Viernes 2 de agosto, 2013.

marzo 23, 2016

Vagabundo inmóvil, Osvaldo Guevara

Vagabundo inmóvil

                                        A Tomás Barna

Con tu cabeza aguda y pasajera,
con tu perfil de astrónomo extasiado,
como un linyera grave has acampado
por los suburbios de la primavera.

Pero hay una ala, una ola y una espera
bajo tu almohada y en tu pie delgado
se retuerce un camino agazapado
y un mapa azul canta en tu billetera.

Y te irás, y te irás, misterio arriba,
apoyado en un viento a la deriva,
más allá del rumor de tu entrecejo.

Y un día, ya sin horizontes varios,
sabrás qué hacer por fin con esas manos
que una noche robaste de tu espejo.


Osvaldo Guevara
De solo sonetos (1991)


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