El gato del espejo se sustenta de mi biblioteca personal, de videos filmados por mí en lecturas, actos culturales, presentaciones de libros, recitales, conferencias, encuentros de poetas etc.. Y que comparto públicamente subiéndolos a mi canal de you toube. Como así también de mi archivo fotográfico personal. Todo lo publicado es sin fines de lucro y solo con el fin de difundir. Podes copiar, levantar, usar nuestro material pero solo te pedimos una cosa, por favor, cita la fuente.

Te invitamos a perderte en los laberintos, a reflejarte en los abismos de los espejos, a navegar por la maravillosa tierra del ensueño que es la Poesía. El Gato del Espejo.Este es un espacio para la resistencia, para derrotar el olvido y celebrar siempre la vida. También para ser confabuladores nocturnos, dueños de nuestros sueños y nuestras esperanzas, este es un lugar que se pulsa desde el gesto sincero y hospitalario propio de la amistad que reinventa mágica y misteriosamente al otro y a los otros.El Gato del Espejo dónde puedes a recorrer el camino del lenguaje sencillo, de la imagen sutil y la pasión más sagrada a través de palabras empapadas de magia: POESÍA. LITERATURA. ARTE.“Poemas para compartir y regalar”. Un lugar que tiende a convertirse en un remolino de hojas sueltas que el viento transporta, de lágrimas como cristales musicales.Una colección de carteles, poemas, imágenes, cuentos, palabras, música y fotos involuntariamente cómicas y también una manera de mirar, de detenerse un poco y dejar que lo cotidiano sea atravesado por el asombro.El Gato del Espejo pretende ser un conjunto de frases nómades que emigran de manos en manos, de corazones en corazones, un cuaderno de bitácora como un árbol que brinde sus hojas, para que puedas compartir y regalar en cada texto, la magia, que contiene este puñado de palabras.

Mostrando entradas con la etiqueta Horacio Preler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Horacio Preler. Mostrar todas las entradas

septiembre 12, 2016

Cerca de mí, Horacio Preler

Cerca de mí

Cerca de mí,
todo está cerca de mí.
Los libros de la vitrina,
las hojas en blanco
y las reminiscencias de la noche.
Cerca está la vida despojada,
los recuerdos que estructuran el alma
y la mirada que partió.
Cerca, muy cerca está la lluvia,
la solitaria lluvia.

(De “Aquello que uno ama”, 2006)

Horacio Preler

septiembre 11, 2016

Memoria de la muerte, Horacio Preler

MEMORIA DE LA MUERTE

Saber que morimos, ésa es la duda final
de la existencia. Morir hacia caminos de esperanza,
la última palabra decisiva modelando epitafios
y la voz de la golondrina verde del verano.
Saber que el tiempo es un aliado de la muerte
depositando sus retoños,
acumulando reseñas de quebrantados nombres.
La muerte, con su consigna total,
reconcentrada en su dominio inexpugnable,
dominadora de las horas,
plenitud del alma ya inexistente.
Y después esta vida,
así, crujiendo en el honor o la nostalgia,
la vida sin valor y sin memoria
enorme aposento sin emblema dilatando el espacio
con tibios escalones.
La muerte detiene cada día la hojarasca o la voz,
pequeña lámpara que asesina sin culpa
como una amante en una tarde oscura del invierno.
La muerte como una cotidiana materia
que dibuja su solitaria imagen,
llamado incipiente que se desnuda como un hueso,
un esqueleto húmedo y vacío, cortejando la luz,
entregando a la aurora su habitante final.
La muerte general en su ilimitada mansedumbre
y su teñida voz,
que se entrega una vez a la respuesta inalcanzable
legada a la última algarabía del verano,
la íntima plegaria
que cabe en el dedo unánime del tiempo.

Horacio Preler

(De Oscura Memoria, 1992)

septiembre 10, 2016

La hierba, Horacio Preler

La hierba

Hierba, hermana,
te vi crecer en el invierno y el otoño,
en la primavera y el estío.
Tu color era desigual
y tu costado, leve.
Había un hoyo en nuestra casa
y en él ahogábamos a los visitantes.

Hierba, hermana de la noche,
crecida hacia el mismo lugar,
forma de amar,
tiempo donde la semilla húmeda,
fustigada por la mentira,
soñaba hasta la madrugada.

Hierba, hermana mía,
lo oscuro te pertenece.

Horacio Preler
(De “Silencio de Hierba”, 2003)

septiembre 09, 2016

Casa vacía, Horacio Preler

Casa vacía

Alguien alguna vez hará el inventario de las cosas,
levantará papeles, abrirá los cajones de un escritorio
antiguo, revisará bibliotecas, estanterías,
muebles, aparatos usados, buscando explicación
a tanta fantasía.
Nada perdurará para dar testimonio.
Uno se lleva todo. Sus historias,
la clave de sus miedos, la lóbrega codicia,
la indiferencia, el odio,
los almanaques viejos.
Entonces encontrarán escobas en todos los rincones,
trapos de piso, humedad,
los restos de comida que han quedado en el plato.

(De Lo real, nuestra casa, 1991)
Horacio Preler 

septiembre 08, 2016

Intrusión, Horacio Preler

Intrusión

Una palabra desconocida andaba por la casa.
Poseía un poder absoluto sobre las cosas:
podía romper espejos
y destruir la ventana opaca de la materia.
Hablaba de piedras de percepción
y discurría hasta el amanecer
en una lengua primitiva.
Descubrió paisajes delineados en la oscuridad
y tomó apuntes de una realidad innecesaria.
Finalmente encontró
el principio elemental de lo desconocido,
aquello que escapaba al límite de la razón.


Horacio Preler

septiembre 07, 2016

Zona de entendimiento, Horacio Preler

Zona de entendimiento

A veces pensamos que la soledad
es una cosa que podemos manejar
como si fuera una materia inerte.
Vemos la claridad desde la ventana
mientras la brisa mueve las cortinas.
El perro duerme debajo de la silla
y las horas pasan
como un ciego tanteando las baldosas.
En la mesa se amontonan libros y papeles.
Entonces nos acomodamos en un rincón
y buscamos imágenes de un paisaje ignorado.
Todo el silencio regresa de la calle
y se sitúa en la casa.
Nada se mueve, nadie habla.
La tarde es un atajo,
una zona de entendimiento
que nos mira desde la eternidad.


(De Zona de entendimiento, 1999)

Horacio Preler

septiembre 06, 2016

La rejilla, Horacio Preler

La rejilla

Limpiamos el agua que ha caído
la noche anterior
y con ella viene la basura
acumulada en el patio.
El agua sucia corre
y en la rejilla queda la resaca,
los focos de infección,
la hierba ya podrida
mientras otra agua
desciende sola hacia la tierra.

(De La razón migratoria, 1977)

Horacio Preler 

junio 21, 2015

Conocimiento del sueño, Horacio Preler

 Conocimiento del sueño
              
Nuestra lucha es evitar que el tiempo se apropie 
de todo lo valioso.
No hay alternativa, sólo el lento acontecer.
Una sola razón es la que vale y no puede cambiar,
el origen es aquel de costumbre,
el que un día no podrá persistir
(lo que conduce al sueño en él perecerá).
Sólo la realidad se fundamenta de todas las edades
y de la creación
que perpetúa la certidumbre de lo humano.


Horacio Preler

junio 20, 2015

La muerte de un poeta, Horacio Preler

La muerte de un poeta

Un poeta muere como cualquier hombre.
Se desploma de pronto
o padece una larga enfermedad.
Abandona entonces a sus hijos,
sus afectos y sus pequeños lujos:
su infancia,
la carta de un amigo
y algunos libros que lo encallecieron.
Además,
los poemas que nadie escribirá por él.


 Horacio Preler De La razón migratoria, 1977

junio 19, 2015

Otro día, Horacio Preler

OTRO DÍA

Sólo amamos las palabras sencillas del verano.
El agua corre por los campos
y el cuerpo se desliza por las horas,
como el hueso colocado sobre otro hueso
o el viento cuando acaricia los jardines.
El ojo sueña que otro ojo lo mira
y descubre el paisaje y el árbol y la nube.
Sobre nuestras cabezas hay un resplandor
      desconocido
que purifica los puentes de la noche.
Debajo, sobre el lecho del río,
una gaviota tiene en su pico un pez
que ha robado a las aguas del tiempo.

Horacio Preler 

De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999


Gabriela Bayarri leyendo Otro día de Horacio Preler y Amanecer en el lago Futalaufquen de Antonio Requeni

Café Literario del Jueves 7 de Abril de 2011, en La Vieja Esquina, Avda San Martín y Edison, Villa Dolores, Capital de la Poesía, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Cuyo tema fue El Amanecer. Coordino Adrián Salagre

junio 18, 2015

La sombra de Dios, Horacio Preler

La sombra de Dios

Se oye el ruido de los albañiles
que construyen la casa.
Se oye el ruido del capataz
que tala los viejos árboles del bosque.
Nuestros muertos queridos están bajo tierra
y nuestra muerte condiciona la herida del viento.
Pero la naturaleza retorna desde su orígen,
tozudamente,
para habitar la última palabra.
La flor se deshoja cada día en tu mano
como si fuera la sombra de Dios.

Horacio Preler
De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999


junio 17, 2015

Vendrán las lluvias, Horacio Preler

Vendrán las lluvias, Horacio Preler



Vendrán las lluvias
               y morirá la niebla
Cantara un pájaro
               y se romperá la garganta del viento.
Llegará el invierno
               y ahogara el dolor tedioso de la piel.
Habrá una llama viva
               y se quemara el cráneo del guerrero.
Se encenderá una lámpara
              y se abrirán las valvas de la noche.
Se oirá un lamento
              y veremos a nuestro padre muerto.
Sonará una trompeta

              y el cielo reconocerá la estrella perdida.


Horacio Preler


De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999

junio 16, 2015

Cuerpo y alma, Horacio Preler

CUERPO Y ALMA

El alma soporta la idea de la muerte
sola en su misión,
apenas apoyada en la fragilidad del cuerpo
Un incipiente calendario
le arroja algo de esperanza,
le insinúa la penumbra del ojo
por la ventana entreabierta de la realidad.
Nada le ofrece protección
y la idea desciende como el rocío
sobre los techos de las casas.
Cuerpo y alma suspendidos sobre el vacío
colgando de una soga,
materia descreída,
ojo lisiado enfrentando la oscuridad.

Horacio Preler

De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999

junio 15, 2015

Pan de la cena, Horacio Preler

PAN DE LA CENA

Cada noche cortamos el pan de la cena,
tristes como un árbol a la hora del crepúsculo,
ásperos como los perros
que despedazan a sus dueños.
Sitiados por el agua y la tierra,
por la luz y las sombras,
de arriba y de abajo,
dividimos las venas de los hombres,
bebemos de los senos de la noche,
sin poder escapar,
hambrientos de amor,
sedientos de claridad,
purificados por el aliento de la nada.

Horacio Preler 

De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999