El gato del espejo se sustenta de mi biblioteca personal, de videos filmados por mí en lecturas, actos culturales, presentaciones de libros, recitales, conferencias, encuentros de poetas etc.. Y que comparto públicamente subiéndolos a mi canal de you toube. Como así también de mi archivo fotográfico personal. Todo lo publicado es sin fines de lucro y solo con el fin de difundir. Podes copiar, levantar, usar nuestro material pero solo te pedimos una cosa, por favor, cita la fuente.

Te invitamos a perderte en los laberintos, a reflejarte en los abismos de los espejos, a navegar por la maravillosa tierra del ensueño que es la Poesía. El Gato del Espejo.Este es un espacio para la resistencia, para derrotar el olvido y celebrar siempre la vida. También para ser confabuladores nocturnos, dueños de nuestros sueños y nuestras esperanzas, este es un lugar que se pulsa desde el gesto sincero y hospitalario propio de la amistad que reinventa mágica y misteriosamente al otro y a los otros.El Gato del Espejo dónde puedes a recorrer el camino del lenguaje sencillo, de la imagen sutil y la pasión más sagrada a través de palabras empapadas de magia: POESÍA. LITERATURA. ARTE.“Poemas para compartir y regalar”. Un lugar que tiende a convertirse en un remolino de hojas sueltas que el viento transporta, de lágrimas como cristales musicales.Una colección de carteles, poemas, imágenes, cuentos, palabras, música y fotos involuntariamente cómicas y también una manera de mirar, de detenerse un poco y dejar que lo cotidiano sea atravesado por el asombro.El Gato del Espejo pretende ser un conjunto de frases nómades que emigran de manos en manos, de corazones en corazones, un cuaderno de bitácora como un árbol que brinde sus hojas, para que puedas compartir y regalar en cada texto, la magia, que contiene este puñado de palabras.

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julio 24, 2017

De pronto, Gianni Siccardi

De pronto, Gianni Siccardi

De pronto
el tiempo se detiene
y en ese instante de eternidad
es un mirlo

Gianni Siccardi
de El mirlo (2004)

julio 23, 2017

Cuando dos mirlos, Gianni Siccardi

Cuando dos mirlos... Gianni Siccardi

Cuando dos mirlos vuelan juntos muy alto
son un mirlo

Gianni Siccardi 

de El mirlo (2004)

julio 22, 2017

Aunque, Gianni Siccardi

Aunque, Gianni Siccardi

Aunque el mirlo nazca
en un nido de cuervos
aprenderá a cantar

Gianni Siccardi


julio 21, 2017

Cuando su pareja muere, Gianni Siccardi


Cuando su pareja muere... Gianni Siccardi

Cuando su pareja muere
al mirlo sólo le quedan
una vida y dos muertes

 Gianni Siccardi

julio 20, 2017

Todo lo demas, Gianni Siccardi

Todo lo demás

Toda noche es errónea
Todo abrazo es incierto
Toda mirada es transitoria
Todo silencio es agónico
Toda palabra es desconocida
Toda despedida es imprecisa
Toda ausencia es ajena
Todo recuerdo es furtivo
Toda muerte es última
Todo destino es fugaz
Todo amor es irreparable

Todo lo demás es perfecto
todo lo demás
es aún más inútil que la vida.


Gianni Siccardi de Fragmentos, Ediciones Topatumba, Buenos Aires, Argentina 1995

julio 19, 2017

El poeta y el pescado, Gianni Siccardi

El poeta y el pescado

Se ha dicho que para el poeta es claro aquello que es oscuro para los otros. Yo creo que para el poeta es oscuro lo que es claro para todos. El poeta busca lo que todos ya han encontrado.
El hombre común da por sentado que hay cosas importantes y cosas fútiles, inútiles. El poeta no da nada por sentado; él no es un hombre de buen sentido. El poeta es alguien que no sabe, y desea saber, imperiosamente. No sabe qué cosas son importantes, está en estado de disponibilidad. Quizá descubra que algo de enorme trascendencia se produce cuando escucha la noche; quizá comprenda que la tierra no seguirá girando a menos que él encienda la lámpara del día; quizá decida ser un transeúnte por el filo de lo imposible; quizá cante la plegaria de la vida, quizá cante el salmo de la muerte; quizá detenga el sol para alimentar la fuente de las palabras ardientes; quizá ponga a rodar la piedra de la aventura; quizá rompa el cántaro de la leche natal del amor; quizá tome en sus manos el corazón profético de la amistad. Podrá hacer esto o aquello pero jamás dará nada por sentado, jamás será un hombre de buen sentido, porque para él es oscuro lo que es claro para todos.
El hombre común va al mercado y compra pescado. Se lo colocan en una bolsa de plástico y se lo envuelven con papel de diario. El poeta, camino de su casa, deshace el paquete, alisa la hoja de diario que ha sido arrugada en la pescadería, y encuentra la palabra "humedad". Y esto es bueno porque recién entonces -después de tanta búsqueda- descubre que es el llanto de Dios lo que humedece los cabellos de las víctimas inocentes. Esa misma mañana varios miles de personas han llevado a sus casas un pescado envuelto en una hoja de diario y no han logrado descubrir nada -sin embargo- acerca de la disposición de ánimo de Dios respecto a las víctimas inocentes. Este hallazgo refuerza en el poeta la idea de que no es conveniente dar por sentado que el pescado es lo importante y el envoltorio lo secundario.
Ahora bien, enterados de este hecho, algunos vecinos con pretensiones literarias han decidido que lo importante no es el pescado sino el envoltorio y han instituido la costumbre de leer cuidadosamente todo lo escrito en los envoltorios de sus compras. Ignoran que el poeta, unos días después, ha comprado una vez más pescado y ha vuelto a su casa con el paquete intacto, sin dirigir ni una mirada a esa hoja de diario. Es que en esa ocasión se ha dicho: un poema ronda mi cabeza, no es bueno que lea ahora el diario ya que esto ahuyentaría el perfume de esas palabras. Pero un vecino se cruza con él y advierte que no ha deshecho el envoltorio, y piensa: un holgazán, sin duda, tendría que estar leyendo esa hoja para encontrar la palabra necesaria para su trabajo, porque ahora todos sabemos que es más importante el envoltorio que el pescado.

Entre tanto, el poeta sigue su camino, oyendo sin escuchar, viendo sin mirar. Ha olvidado completamente lo que lleva en la mano. Está convencido de que ni el pescado ni su envoltorio tienen la menor importancia.

Gianni Siccardi

julio 18, 2017

La flecha y el blanco, Gianni Siccardi

La flecha y el blanco

La lógica de la poesía es inflexible. Tiene una sola cara porque es individual. Sería trágico que un texto de prosa guardara un significado distinto para cada lector: un mundo así estaría lleno de peligros. Pero sería más trágico aún que un poema significara lo mismo para todos. Un mundo así sería verdaderamente inhabitable, asfixiante: el triunfo definitivo de la sociedad de masas. La prosa se adapta a cada lector para significar lo mismo para todos. La poesía es exigente. El lector de poesía es alguien que accede al reclamo de adaptarse a la lógica del poema. Y el esfuerzo -el implicarse en el poema- tiene su compensación, allí el poema le descubre un sentido personal, único, para cada lector y -más aún- un sentido para cada lectura.

La prosa supone un arquero y un blanco. El escritor estira su arco, apunta cuidadosamente y lanza su flecha. El buen prosista da en el centro del blanco. Tanto el escritor como el lector ven el blanco, ven la flecha, su trayectoria y su destino. La poesía supone un arquero pero no supone un blanco.El poeta estira el arco y apunta hacia el espacio y el tiempo. No hay un blanco visible: la flecha se dirige hacia el infinito, hacia la eternidad. Su destino es el absoluto. Por eso para la gente de buen sentido el poeta parece ser un tonto que derrocha su vida lanzando flechas que van a no se sabe dónde, a ningún sitio útil. La gente de buen sentido no ve el destino de la flecha , para ellos la flecha se pierde en la nada. Pero el poeta no derrocha su vida. Él lanza su flecha con una enorme fe. "Adiós, adiós", le dice. El sabe que allí donde caiga la flecha estará el blanco. Porque el infinito no puede medirse. No es que sea más grande o quede más lejos que todo lo conocido o imaginado. La eternidad no es más grande que algún tiempo. Cuando se apague el sol, cuando se apague la última estrella de la última galaxia, ¿seguirá existiendo la eternidad? La eternidad es cuando se detiene el tiempo. Se detiene el tiempo, dejan de suceder cosas; y bien, esa es la eternidad. El lector de mirada pura, aquel que se implica en el poema, sigue la trayectoria de la flecha hasta que cae y -entonces- descubre el blanco. Porque allí donde cae la flecha, allí está el blanco.

Gianni Siccardi

mayo 02, 2016

Visita, Gianni Siccardi

Visita

El hombre abre la ventana de su cuarto
y se sienta.
Desde su pequeño mundo
está dispuesto a escuchar
lo que tenga que decirle el mundo.

Llegan tardes antiguas
errores arbitrarios
secretos temblorosos
rostros irremediables
voces perdidas
en el aire tranquilo de noviembre.

Pero el hombre espera sin saberlo
una visita que a veces tarda
pero siempre llega.
No la llama.
No la invoca.
No la imagina.
No la apura.
Espera sin saber que espera
esa mirada desnuda
esa voz íntima
esos gestos pensativos.
Para oírla deja de escuchar.
Cuando cierra los ojos
es cuando mejor la ve.

El sabía su nombre
antes de conocerla.


Gianni Siccardi

abril 30, 2016

Feria d'aprile, Gianni Siccardi

Feria d'aprile

a Tununa, Diana, Roberto

Entre los pinos azules del domingo
la tarde se volvía tarde de otoño
y aletargaba los caminos de polvo alegre
que en procesión marchaban hacia el pueblo recortado
más allá derramado entre los cerros,
y desde la lentitud de la tarde
el cielo pendía
a punto de abrirse sobre nuestras cabezas
a enroscarse en los pinos
a esa hora ya alejados de la tierra.

Era un domingo de otoño
y los cuatro nos mirábamos absortos
sentados, con los pies dibujando ociosas fantasías
en el patio de cemento.
Entre el vino que florecía pausadamente
recordábamos historias inocuas
tratando de olvidar la vida
que -en algún lugar,
en alguna calle que no conocíamos
y tal vez ya nunca podríamos conocer-
hombres y mujeres como nosotros
empecinadamente vivían
o creían vivir.



Gianni Siccardi

abril 29, 2016

Busco la libertad, Gianni Siccardi

Busco la libertad

Busco la libertad
mi amor
busco una libertad que te contiene
mi amor
que te revela.

Busco la libertad que existe
la que me ha sido dada
la blanca libertad despierta.

Entre escombros y ruinas
equívocos y llantos
entre sueños absurdos
manotazos de ahogado
excusas y proyectos.
Con armas desafiladas
con una voz debilitada por el tiempo
busco la libertad.

Cuando tiemblo en la noche
cuando con manos torpes
acaricio aterrado
el rostro de la nada
con amor
con dolor
empecinadamente
cerca de mis cincuenta años
antes de que la muerte venga
y me lleve al olvido
busco la libertad.

La poca cosa
la delicada
la pequeña
la que a veces
sin anunciarse me visita
mi amor
la libertad.



Gianni Siccardi

abril 28, 2016

La bella del Líbano, Gianni Siccardi

 La bella del Líbano

Ella es más hermosa
que los recuerdos
que entornan deliciosamente los párpados
de las mujeres del Líbano
que el aire que azotan levemente las palabras
de las mujeres del Líbano
que el desatino y la furia
que derrama por el día
la gracia de las mujeres del Líbano.

Ella es más hermosa
que el espectáculo de las calles
abarrotadas de espaldas
por la máquina de la oración en el Líbano
que los saltos aterciopelados de los gatos
en las noches lujosas del Líbano
que las rutas sacrílegas
que atraviesan los ojos
de los impasibles rufianes del Líbano.

Ella es más hermosa
que la mirada solitaria
de los que dan de comer a los pájaros
en los parques del Líbano
que la unción de los vagabundos
encargados de escuchar la noche en el Líbano
que los pensamientos últimos de los suicidas
en los puentes que cabalgan
sobre el Litani en el Líbano.

Ella es más hermosa
que las miríadas de soles que se encienden
en las medallas cuidadosamente lustradas
en el pecho de los generales del Líbano
que el lento estiércol
de los sonoros caballos militares
en la insolación de los días de desfile del Líbano
que los límpidos bombardeos
y las turbias conferencias de paz  en el Líbano.

Ella es más hermosa
que la luminosa fantasía de los falsos adivinos
y los verdaderos profetas del Líbano
que la borra del café
que dibuja los caminos del futuro en el Líbano
que la ciencia del porvenir
que corre por los oscuros canales del tiempo
tan vertiginosamente en el Líbano.

Ella es más hermosa
que los lazos de sangre que unen
la humedad, la tortura y los sueños
en las corruptas, hediondas prisiones del Líbano
que el viento que bate
el árbol de los recuerdos indelebles
de los condenados a muerte del Líbano
que el llanto de Dios
que humedece los cabellos
de las victimas inocentes del Líbano.

Ella es más hermosa
que la alegría eterna
y las penas violentas
de los jóvenes enamorados del Líbano
que la luz de plata y seda
que sube hacia el cielo
cuando el amante entierra el cuchillo
en el pecho del amante
en los pobres hoteles del Líbano
que la emoción desnuda de los encuentros furtivos
los besos en la garganta
las citas secretas
las cartas inesperadas
los viajes de regreso
que galvanizan los destinos
de los hombres y las mujeres del Líbano.

Gianni Siccardi 
de Ella Ediciones del sol

abril 27, 2016

Próximos de Gianni Siccardi por Victoria Colombini Lauricella

Próximos

Nuestros ojos están tan próximos
que se miran así mismos
Nuestras sombras están tan próximas
que no se oye el ruido de sus pasos
Nuestros sueños están tan próximos
que sellan los labios de la noche
Nuestros pensamientos están tan próximos
que el fin del mundo
pasa junto a nosotros sin tocarnos

Gianni Siccardi

Del libro Ella y otros poemas, Último Reino, 1999

Próximos de Gianni Siccardi por Victoria Colombini Lauricella 

Videopoético del Café Literario del Jueves 15 de Abril de 2010, en La Vieja Esquina, Avda San Martín y Edison, Villa Dolores, Capital de la Poesía, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Cuyo tema fue Los Pasos y coordino la velada y el debate Eduardo “Lalo” Arguello.

abril 26, 2016

Toco el cielo con los dedos, Gianni Siccardi

 Toco el cielo con los dedos

Mujercita de pelo de lata que tirabas de mi vida desarrollando todos los pensamientos, todos los penosos días nupciales que habla en mi cabeza, sentándote sobre la soñadora obsesión de mi vida sin más miramiento que darme tu propia cabeza totalmente desnuda, sin cuartel en ese acto sobrenatural, en el tiempo en que tirar de mi vida era una ocupación útil si uno dejaba una mano libre para apartar a los salvajes, aquí está tu polo, la corriente que partió en dos tu pelo, el ángel mediador lleno de algas algo húmedas y tus pies sexuales caminan cada vez más sobre una noche en que éramos jóvenes y no podía recordar. Hay que nombrar la soga en casa del ahorcado, las casas donde hemos estado solos o juntos, deletreamos idiomas desconocidos, escuchábamos las confesiones de los asesinos, casas de amigos de siempre, llenas de arrepentimientos y pequeñas traiciones, sospechosas, cerradas en sus pantanos secretos, sus puertas entreabiertas hacia agonías y peligros que no nos contenían y sin embargo olvidarnos lo que era necesario olvidar, desolados, es verdad, pero aún en medio de esos indígenas de lenguas extrañas que mueren a nuestro alrededor y aunque vivan mil años y mil vidas jamás harán fortuna ni tocarán el cielo con los dedos.
 La vida de otros países, mujercita que añoras esas vidas inmaculadas, mi vida es pura desazón y desencuentro y aunque haga esfuerzos terribles por quedarme en este mundo empiezo a hablar una lengua extrañísima, siento ya el cascabel del gato entre mis dientes y quién comprende ya estos sonidos que no son más que el negativo de una noche única con una mujer única que creo haber vivido, señora, creo haberla vivido hace mucho tiempo cuando los salvajes comían en mi mano y yo era un tahúr y nada podía esperarse de mí sino una música familiar porque aún no había vivido una vida que fuese mía así como era mío tu pelo y no podía entonces recordar esa noche?

Y estoy seguro de haberla vivido, estoy seguro: éramos jóvenes y el mundo era demasiado ruidoso como para que pudiéramos mirarnos sin sobresaltarnos, de modo que decidimos que nuestra noche sería única y para siempre e inventamos una lengua diametralmente viva, y así nos decíamos cosas que ya he olvidado afortunadamente porque una sola palabra podría destruir el mundo siendo como es el mundo hecho con retazos de lana; de modo que en nuestro mundo no había gastos menores. Precisamente ahora tiro de mi vida y nadie me salva y ni siquiera se trata de tocar el cielo con los dedos. No sé si todos advierten tu belleza, tu cabeza, tu pelo que no morirá jamás.

Gianni Siccardi

julio 05, 2015

Traslados, Gianni Siccardi

Traslados

Los gritos se los lleva el pecho
la leche se la lleva el alba
la luz se la llevan los espejos
los ojos se los lleva la risa
los golpes se los lleva la casualidad
los techos se los lleva el humo
las ventanas se las lleva el paisaje
los colores se los lleva el trópico
las discusiones se las lleva el vino
el fuego se lo lleva el hambre
el cielo se lo lleva el horizonte
las habitaciones se las lleva el sueño
los puentes se los lleva la geometría
la paz se la llevan las palomas
los poetas se los lleva la vida

Pero las palabras
eso sí
las palabras se las lleva el viento


Gianni Siccardi

julio 04, 2015

Aquí, Gianni Siccardi

Aquí


Hacia el sur
hay exilios y pequeños arbustos
ladrones de caballos
mujeres acribilladas por la sequía y la pobreza del sol
hacia el norte
posadas y siestas y andenes lentos y frenéticos
yugulares enardecidas por el polen
bocas que esperan un golpe de placer.
Unos viajes perdidos ya
con rocas solitarias
una mujer desconocida que lloraba en cuclillas
sobre la arena helada
y almejas deshechas a picotazos
y gaviotas puramente asesinas y absortas
y anzuelos rotos
y pisadas que obligan al mar
que le dan una forma enloquecida
y el mar que accede
la mujer que accede
y borra las pisadas mientras  sigue llorando.
Una mosca se ahoga en un vaso
la canilla gotea
el agua corre fuera del vaso liberada
abandonamos todo
las cáscaras que aleja la corriente
y se pierden
en un curva bajo un árbol
los labios dulces de los peces
besarán esas cosas inútiles
diarios envejecidos
anzuelos rotos
ruinas
cosas del río que nos debe otro día
otro día que abandonamos.
O en la ciudad
frente al reloj detenido
dentro del ascensor que nos condena
en el automóvil que crepita y aguanta esta tormenta
con el gin luminoso lleno de compasión
cosas inútiles
nocturnas
como un poema como una carta como diarios
o citas
o mensajes secretos.

Escucho lo que está cerca mío
veo mi vida y otras vidas
complicadas con las cosas de la noche
con lo que va quedando
pero qué haremos cuando se acabe todo esto
cuando vayamos cayendo o eligiendo
cuando digamos una calle olvidada una mujer extraña.

Aquí
en esta encrucijada de palabras y errores
golpes desconocidos
intenciones fugaces
aquí
cerca de todo recuerdo
de lo que se calla y atormenta
aquí
en esta región abandonada por los otros
donde parece no haber nada salvo habladurías y perfume
aquí vivimos
aquí encontramos un clima
una paciencia.
Hemos pasado hambre
conocemos lo que es posible conocer
carecemos de lo que es posible carecer
tenemos lo que reencontramos
tenemos lo que perdimos y abrazamos
tenemos la confusión
hemos abierto los brazos
hemos abierto las manos
dejamos mucho mundo para los otros
el puerto y los hoteles de paso
la noche que no era para mí
algunos pueblos de polvo y de traiciones
los caminos
lo que nos llena de terror.

Aquí no arden incendios ni fogatas
éste no es el corazón del bosque
no estoy en un restorán en medio de gritos y rencores
no llevo el timón no estamos naufragando
el gato que roza mis tobillos es suave y voluptuoso
esto no es un abismo
esto no es una lámpara que absorbe la noche
aquí no hay crímenes famosos
aquí estamos solos y temblamos
anzuelos rotos
ruinas.
No hace falta conocer el futuro
yo sé dónde está mi alegría
aquí
en este cuerpo habitado por hábitos y muecas
en la vehemencia arrasada disuelta en el candor

aquí
en esta cacería
en esta encrucijada
en esta región abandonada por los otros
donde parece no haber nada sino habladurías y perfume.

Gianni Siccardi de Fragmentos, Ediciones Topatumba, Buenos Aires, Argentina 1995 
Amor sobre la tierra

Que nuestros días
jamás sean azotados por los gestos inútiles
o arropados y mecidos
por la música fácil de la vida.
Que nunca más se desplomen
con su piel ciega y sus ritos polvorientos
en el eterno surco vacío donde caben
la amortiguada niebla del tedio
la veleta de las minúsculas costumbres
el enjambre del sueño.
Que nuestros días no agonicen ni se ahoguen
en los rincones de la indiferencia.
Que dejen de girar lentamente
en la noria del trabajo y el ocio
rodeados por la impaciencia y el delirio
y las lujosas noticias matinales
y los aullidos que llenan nuestros oídos
de furias y cenizas.

Que nunca más veamos
cómo se hunde el sol
entre los golpes bajos de la muerte.
Que el sol
no sea nunca más reemplazado
por la lámpara de la miseria.
Luz para la piedra errante de la aventura
para el oleaje fosforescente de la memoria
para el aliento mágico que nos sostiene.
Luz para nosotros
luz para nuestros ojos perpetuos
para nuestros brazos traslúcidos
para nuestras gargantas desnudas.
Luz para nosotros
el rebaño de los inocentes.
Luz
luz de vida
para el amor terrestre y su plegaria.
Luz para el canto incierto de los jóvenes
para el rocío de sus bocas fértiles
y sus lenguas de fuego que tatúan el porvenir.
Luz para los días ebrios
luz para los días prodigiosos
luz para los días insaciables.
Luz para las ceremonias del amor
sobre la tierra.



Gianni Siccardi de Fragmentos, Ediciones Topatumba, Buenos Aires, Argentina 1995

julio 03, 2015

Amor sobre la tierra, Gianni Siccardi

Amor sobre la tierra

Que nuestros días
jamás sean azotados por los gestos inútiles
o arropados y mecidos
por la música fácil de la vida.
Que nunca más se desplomen
con su piel ciega y sus ritos polvorientos
en el eterno surco vacío donde caben
la amortiguada niebla del tedio
la veleta de las minúsculas costumbres
el enjambre del sueño.
Que nuestros días no agonicen ni se ahoguen
en los rincones de la indiferencia.
Que dejen de girar lentamente
en la noria del trabajo y el ocio
rodeados por la impaciencia y el delirio
y las lujosas noticias matinales
y los aullidos que llenan nuestros oídos
de furias y cenizas.

Que nunca más veamos
cómo se hunde el sol
entre los golpes bajos de la muerte.
Que el sol
no sea nunca más reemplazado
por la lámpara de la miseria.
Luz para la piedra errante de la aventura
para el oleaje fosforescente de la memoria
para el aliento mágico que nos sostiene.
Luz para nosotros
luz para nuestros ojos perpetuos
para nuestros brazos traslúcidos
para nuestras gargantas desnudas.
Luz para nosotros
el rebaño de los inocentes.
Luz
luz de vida
para el amor terrestre y su plegaria.
Luz para el canto incierto de los jóvenes
para el rocío de sus bocas fértiles
y sus lenguas de fuego que tatúan el porvenir.
Luz para los días ebrios
luz para los días prodigiosos
luz para los días insaciables.
Luz para las ceremonias del amor
sobre la tierra.



Gianni Siccardi de Fragmentos, Ediciones Topatumba, Buenos Aires, Argentina 1995

julio 02, 2015

El poeta y el pescado, Gianni Siccardi

 El poeta y el pescado Gianni Siccardi


Se ha dicho que para el poeta es claro aquello que es oscuro para los otros. Yo creo que para el poeta es oscuro lo que es claro para todos. El poeta busca lo que todos ya han encontrado.
El hombre común da por sentado que hay cosas importantes y cosas futiles, inútiles. El poeta no da nada por sentado; él no es un hombre de buen sentido. El poeta es alguien que no sabe, y desea saber, imperiosamente. No sabe qué cosas son importantes, está en estado de disponibilidad. Quizá descubra que algo de enorme trascendencia se produce cuando escucha la noche.
quizá comprenda que la tierra no seguirá girando a menos que él encienda la lápara del día; quizá decida ser un transeúnte por el filo de lo imposible; quizá cante la plegaria de la vida, quizá cante el salmo de la muerte; quizá detenga el sol para alimentar la fuente de las palabras ardientes; quizá ponga a rodar la piedra de la aventura; quizá rompa el cántaro de la leche natal del amor; quizá tome en sus manos el corazón profético de la amistad. Podrá hacer esto o aquello pero jamás dará nada por sentado, jamás será un hombre de buen sentido, porque para él es oscuro lo que es claro para todos.
El hombre común va al mercado y compra pescado. Se lo colocan en una bolsa de plástico y se lo envuelven con papel de diario. El poeta, camino de su casa, deshace el paquete, alisa la hoja de diario que ha sido arrugada en la pescadería, y encuentra la palabra "humedad". Y esto es bueno porque recién entonces -después de tanta búsqueda- descubre que es el llanto de Dios lo que humedece los cabellos de las víctimas inocentes. Esa misma mañana varios miles de personas han llevado a sus casas un pescado envuelto en una hoja de diario y no han logrado descubrir nada -sin embargo- acerca de la disposición de ánimo de Dios respecto a las víctimas inocentes. Este hallazgo refuerza en el poeta la idea de que no es conveniente dar por sentado que el pescado es lo importante y el envoltorio lo secundario.
Ahora bien, enterados de este hecho, algunos vecinos con pretenciones literarias han decidido que lo importante no es el pescado sino el envoltorio y han instituido la costumbre de leer cuidadosamente todo lo escrito en los envoltorios de sus compras. Ignoran que el poeta, unos días después, ha comprado una vez más pescado y ha vuelto a su casa con el paquete intacto, sin dirigir ni una mirada a esa hoja de diario. Es que en esa ocasión se ha dicho: un poema ronda mi cabeza, no es bueno que lea ahora el diario ya que esto ahuyentaría el perfume de esas palabras. Pero un vecino se cruza con él y advierte que no ha deshecho el envoltorio, y piensa: un holgazán, sin duda, tendría que estar leyendo esa hoja para encontrar la palabra necesaria para su trabajo, porque ahora todos sabemos que es más importante el envoltorio que el pescado.
Entre tanto, el poeta sigue su camino, oyendo sin escuchar, viendo sin mirar. Ha olvidado completamente lo que lleva en la mano. Está convencido de que ni el pescado ni su envoltorio tienen la menor importancia.

El poeta y el pescado Gianni Siccardi
 Amanece en Traslasierra, Córdoba, Argentina

julio 01, 2015

La cárcel de la felicidad, Gianni Siccardi

La cárcel de la felicidad

Desde hace siglos
el tajo del odio ha separado
la palabra vida de la palabra muerte.

Como un náufrago desasido de su imaginación
sé que el Universo tenía sentido sin mí
y seguirá teniéndolo después de mí.
Grito, sin embargo:
la muerte es falsa
sólo la vida es verdadera.
Pero, vacilante
voy dando tumbos
hacia el prodigioso corazón de la muerte.
Soy apenas una lágrima, me digo,
en el océano de la eternidad.
La vida es una apuesta perdida
sólo la muerte es real.

He pasado mi vida
en la cárcel de la felicidad.
Discípulo del tiempo
pasajero del tiempo
cuando pienso en la muerte
un gran espacio vacío me tapa la boca
la vida se estrangula en mi garganta
apenas atino a lanzar mis redes
pero los siglos se escurren velozmente
hacia aquel día
en que muerte y vida
vida y muerte
eran palabras semejantes.


Gianni Siccardi

junio 30, 2015

Su risa en algún lado, Gianni Siccardi

Su risa en algún lado

Su risa sonó en alguna parte
de la casa.
Oí un sonido
como el de una copa cristalina
y remota
que se rompe.

No estoy seguro
pero creí escucharla.
Creí escuchar
los pequeños añicos de su risa
cayendo allá
en un lugar oculto
de la casa.

Pero fue su risa
estoy seguro
porque fue una risa
para vivir
para morir
para perderse
una risa para recordar
hasta la noche
del último momento

Estoy seguro.
La escuché.
Sonó por un instante
y quedó inmóvil
inmóvil para siempre.

Fue una de esas risas
para estar solo
acá
y casi no escuchar
su leve tintineo
su pequeño sonido
de copa que se rompe
y saber que está allá
en un lugar secreto
de la casa.

Creí escuchar su risa.
Me pareció.
Creí escucharla.
Pero fue tan fugaz
duró tan poco tiempo
que pudo ser el viento
las hojas
la ventana.

Gianni Siccardi
De su libro Ella 1987

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