El gato del espejo se sustenta de mi biblioteca personal, de videos filmados por mí en lecturas, actos culturales, presentaciones de libros, recitales, conferencias, encuentros de poetas etc.. Y que comparto públicamente subiéndolos a mi canal de you toube. Como así también de mi archivo fotográfico personal. Todo lo publicado es sin fines de lucro y solo con el fin de difundir. Podes copiar, levantar, usar nuestro material pero solo te pedimos una cosa, por favor, cita la fuente.

Te invitamos a perderte en los laberintos, a reflejarte en los abismos de los espejos, a navegar por la maravillosa tierra del ensueño que es la Poesía. El Gato del Espejo.Este es un espacio para la resistencia, para derrotar el olvido y celebrar siempre la vida. También para ser confabuladores nocturnos, dueños de nuestros sueños y nuestras esperanzas, este es un lugar que se pulsa desde el gesto sincero y hospitalario propio de la amistad que reinventa mágica y misteriosamente al otro y a los otros.El Gato del Espejo dónde puedes a recorrer el camino del lenguaje sencillo, de la imagen sutil y la pasión más sagrada a través de palabras empapadas de magia: POESÍA. LITERATURA. ARTE.“Poemas para compartir y regalar”. Un lugar que tiende a convertirse en un remolino de hojas sueltas que el viento transporta, de lágrimas como cristales musicales.Una colección de carteles, poemas, imágenes, cuentos, palabras, música y fotos involuntariamente cómicas y también una manera de mirar, de detenerse un poco y dejar que lo cotidiano sea atravesado por el asombro.El Gato del Espejo pretende ser un conjunto de frases nómades que emigran de manos en manos, de corazones en corazones, un cuaderno de bitácora como un árbol que brinde sus hojas, para que puedas compartir y regalar en cada texto, la magia, que contiene este puñado de palabras.

Quiero explicar que todos los post que fueron subidos al blog están disponibles a pesar de que no se muestren o se encuentren en la pagina principal. Para buscarlos pueden hacerlo por intermedio de la sección archivo del blog ahi los encuentran por año y meses respectivamente. también por “etiquetas” o "categorías de textos publicados", o bajando por la pagina hasta llegar al último texto que se ve y a la derecha donde dice ENTRADAS ANTIGUAS (Cargar más entradas) dar click ahí y se cargaran un grupo más de entradas. Repetir la operación sucesivamente hasta llegar al primer archivo subido.

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octubre 05, 2017

Texto sobre Roberto Jorge Santoro por Ariel Canzani



    "UNO MAS UNO HUMANIDAD" (1963)  ROBERTO JORGE SANTORO  - EDICIONES DEAD WEIGHT - DE ARIEL CANZANI D.  EN EL AÑO 1972

                   Roberto Jorge Santoro nacido porteño  en 1939, es –afirmación sin posible negación- uno de los más importantes poetas  argentinos que utilizan a Buenos Aires como centro de su decir poético.
    Sabe (y cómo lo sabe!!) que la poesía –como bien lo dijera el filósofo checoslovaco Karen Kosic- no es una realidad de orden inferior al de la economía y el sujeto concreto
    -el poeta- produce y reproduce la realidad social, al mismo tiempo que es producido
    y reproducido históricamente en ella-. Toda la obra de Santoro gira alrededor de esa participación de su ser con Buenos Aires (que es lo mismo que decir humanidad total, cuando se tiene capacidad de hacer del tema algo válido para otros seres de la tierra), pero no con el Buenos Aires híbrido o inexistente de tantos impostados cantores a la violeta, sino con un  Buenos Aires que él conoce y vive todos los días, y lo que es más genial con el Buenos Aires que todos conocemos, padecemos,  soportamos hora a hora, y al que le ha sumado un humor negro delicioso, que es nada más que  el resumen del humor negro de cualquier golpeado habitante de nuestra ciudad (existe otro recurso?), que utiliza como buen poeta potencial-anónimo las maravillosas expresiones que Santoro iluminado se anima a colocar en sus poemas, para darnos de esta forma una verdadera y real poesía de Buenos Aires, la indescriptible ciudad metida en “el tercer mundo”. “Qué hace el tanque parado en la puerta de mi casa?”. “No creo que aguantemos mucho tiempo”.
    “A la hora en que los vigilantes se asustan del hombre de la bolsa/ y el profesor universitario se prueba el corpiño de la abuela”. “Hoy remataron a un amigo mío”. “En los últimos dos meses se registraron ochenta y cuatro movimientos militares”. “En el Palacio de Justicia se instaló un crematorio” son algunas de las numerosas expresiones que forman este libro hermoso y conmovedor, que unido a “Pedradas con mi Patria” y “De tango y lo demás” integran una trilogía insustituible para el que desee conocer, descubrir, respirar algo de lo que Buenos Aires posee entre su maraña de barrios y purretes, de pizzerías y bares, de revoluciones y planes ilogísticos. Santoro, con pocas y exactas palabras, no nos concede tregua. Buenos Aires (el mundo de las ciudades alienadas) nos cae  como un aluvión sobre los ojos. “Ballet Balar Babel” es la unión de la necesidad con el arte. Necesidad de decir, en un torrente aparentemente caótico, que le sucede a la vereda llorándole  a la historia a veces historieta y otras caca, y arte para los que sufrimos este infierno,  pues hallamos en sus sarcásticos juegos de palabras toda la locura poética que se engendra en la polis moderna. 
    “Uno más uno humanidad” es un striptease obsesivo que nos deja como cuando vinimos al mundo: totalmente desnudos y húmedos. No hay mistificación, ni trivialidad, ni el cómodo recurso del no te metas de la mayoría de los poetas de las “des-generaciones” argentinas. Santoro  se juega honesta y bellamente usando el millonario lenguaje de “mi Buenos Aires querido”.
    Su jugarse no es una novedad actual, ni una moda para obtener fama. Desde muchacho está inscripto en esa línea. El resumen final es más simple:
    Santoro es un poeta total y su obra es de primer agua dentro de lo trivial –con sus naturales excepciones- panorama poético argentino.       

Océano Atlántico Sur, marzo de 1969.                    

                                   Ariel CANZANI

marzo 07, 2016

Credo Planetario, Ariel Canzani

Credo Planetario

Por sobre todas las tendencias
LA TIERRA
cobijadora de los hombres
exige ahora voy
un mundo de todos
y para todos.
Herir, desconocer, soslavar,
adulterar esa necesidad
intelectual y física
es no ser hombres
ni poetas.

Mar del Norte. Mayo de 1969

Ariel Canzani


CORMORAN Y DELFIN. Año 6. Viaje N° 19. Octubre de 1969

marzo 06, 2016

Poesía y humor negro, Ariel Canzani

POESÍA Y HUMOR NEGRO

Decálogo aproximativo de los sostenedores del planetarismo poético

l. Ser creador (honesto) u hombre cotidiano honesto.
Nota: Creemos innecesario explicar que es ser honesto. Para los que no sepan sugerimos la compra de un espejo.

2. Situarse en el tiempo en que se vive y no utilizar conscientemente escapismos híbridos para soslayar las injusticias reales que puedan rodear nuestra cómoda vida “social”. Sostener contra los defensores de gerundios la validez del verbo.

3. No pertenecer a grupos sectarios o clanes.

4. No desconocer el valor creativo existente en otros. Saber además que la propia genialidad puede coexistir con otras.

5. Estar siempre dispuesto a aceptar la discusión y/o diálogo para integrar ideas y/o soluciones planetarias.

6. No tolerar ni aceptar mordazas, censuras, ficheros clasificadores de ideas, cualesquiera sean los argumentos aducidos.

7. No pertenecer a instituciones, sociedades o cargos que atenten contra la libertad unitaria 0 colectiva del ser humano.

8. Saber que el planeta necesita adquirir y/ poseer un alto concepto de conciencia colectiva, para resolver inmediatamente los problemas inadmisibles de hambre, miseria, mala salud, analfabetismo e injusta distribución de las riquezas.

9. Saber que existen (y con los días se acrecientan) los problemas de civilización tecnificada, de psicosis limítrofes (crueldad gratuita, matanzas ideológicas o de otro tipo, sexualidades patológicas, etc.) y cuya cura aún se busca. Ayudar a los que trabajan en ese sentido. No justificarlas.

10. Saber que existe el asco, la náusea, los m. .rd.s, los h.j.s d. p.t., los sátrapas, los ladrones, los inmundos, los mistificadores, los orugas, las víboras, los miméticos, los b.l.d.s macanudos, los “Piolas” y los “sogas”, que retardan sueños y anhelos comunes, y aun sabiéndolo perseverar (gritando como enajenados si es necesario) en la amorosa tarea de crear un planeta no de caramelo y rosas, sino medianamente habitable.

11. No olvidar que todo lo anterior se contiene en una sola y antigua palabra, tan vieja como el mundo: Amor, y cuya utilización cotidiana y constante tanto nos cuesta.

Observaciones: Si bien alguna de estas notas aparentemente parecen perogrulladas de marca mayor, creemos necesario insistir en que no lo son, de ahí nuestra necesidad de publicar este decálogo de once puntos.
Se aceptan sugerencias -honestas y deshonestas- para mejorar el mismo.


Océano Pacífico, febrero de 1967.

Ariel Canzani


CORMORAN Y DELFIN. Año 3. Viaje N° 12. Junio DE 1967.

marzo 05, 2016

Poesía y generaciones, Ariel Canzani

POESÍA Y GENERACIONES

Padecemos hoy, en Argentina, una lúes inacabable de criticas de “críticos consagrados”, dedicadas a menear el sonsonete de las generaciones literarias.
Se escriben largos libros, largas notas, largas imbecilidades  que a huelen a minusvalías viscerales, donde nos endosan, a nosotros, los nuevos, los ignorantes, los que no sabemos de 1810, ni del Club del Progreso ni del grupo “Martín Fierro", ni de Irigoyen, ni de las generaciones del 22, 2.3, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 40 y así hasta no terminar (hemos de llegar a ver, estamos seguros, que en su afán de clasificarnos meticulosamente dividirán las generaciones por meses) la generación que ya nos pertenece y  la que pertenecerá a nuestros hijos.
Como si ello fuera poco confeccionan largas citas de revistas boletines cuya duración fue de un número (la mayoría de las veces abortivo), con nombres, fechas, título del manifiesto, y nos las arrojan como testimonio (¿de qué?), consiguiendo con ello sumergidos más en el desconsuelo y en el desconcierto por lo vacías y ridículas.
Comprendemos que tal vez. todo ello tenga una explicación (por suerte hemos dejado ser niños tontos hace tiempo, verdad que olvidan, como también olvidan que conocemos y vamos Europa, Asia y África, como si viajáramos de ,nuestras casas al centro, y sabemos perfectamente la calidad empleada por los críticos para confeccionar sus ensayos poéticos) pues esas interminables listas sirven para quedar bien con tutti ~y en un determinado momento “quemar" al que molesta sin comprometerse en ninguna dirección, y quedar a salvo con filas de nombres que aplacan la natural egolatría del ser. . .
Ahora bien, dejando de lado esos “necesarios” libros, ensayos, artículos, sobre las generaciones, nos preguntamos: ¿Y el poeta, el creador, el que plasma, atrapa el duende, el misterio que llamamos poesía, cuándo el crítico lo desnudará totalmente, en su intimidad de hombre y de poeta? ¿Cuándo lo mostrará en toda su bondad de creador?
En Europa, cuando se dice Stefan George, Rilke, Valery, Montale, Aleixandre, Guillén, Eliot, Pound (así como en América se dice Vallejo, Neruda, Paz) se husmea, como ridículo sabueso sin olfato, en su generación, o simplemente el crítico se sumerge con todas sus armas en
la vida y en la obra -¡en la 0bra!- del poeta, y luego de ello obtiene conclusiones a lo Valery Larbau, a lo Petersen, a lo Vossler, a lo Cohen, que le permitirán construir a posteriori teorías generacionales.
Pensamos, estamos convencidos que, como de costumbre, nuestros críticos tergiversan exprofeso el nudo del problema y las teorías de los críticos-sabios mencionados (¿para evadir la responsabilidad que les corresponde?), dando lugar así al nacimiento de esos engendros, de esos monstruitos sin sentido de las generaciones por meses, de poetas enumerados en listas sin final, que al final terminan peleándose por tal o cual mes, cambiándose hasta la partida de nacimiento si es necesario, con el afán de figurar en una determinada generación de “genios” (¿de genios?) inventada por la sesuda crítica que cree guiarnos, dándose por primera vez, en nuestro país, y en la historia de la literatura del mundo, el caso de que por ósmosis todos los que pertenecen a una determinada fecha generacional aspiran a pasar a ser los “prototipos” que nosotros los nuevos hemos de seguir (cómico, ¿no?).
Todo esto es tan ridículo, tan de pobres, que dan ganas de vomitar lo comido durante toda la vida. Es increíble que hombres grandes (críticos y poetas se llaman) jueguen a ese jueguito de fechas colmado de miseria espiritual.
Volvemos a interrogarnos: Algún día hablarán de los poetas, de aquellos que han plasmado “su” poética. ¿Nos dirán de su mundo, de su vida de hombres, de su poesía explotante de poesía, de su moral cotidiana en un país donde la inmoralidad reina cubierta con altisonantes
palabras?; sin mencionarnos, con sorna desprovista de originalidad, si usan la enciclopedia británica, o fueron a la escuela moderna, si han colaborado en páginas dominicales de diarios amarillos o verdes, o se han inspirado “mirando a Europa”, y cien slogans más repetidos por cerebros con diarrea, incapaces de criticar, hasta en las comas, la obra, la esencia del poema, no de cientos de poema so poetas, sino de uno, de solamente uno, de simplemente uno.
Los nuevos, por ahora, queremos saber cuáles son los poetas, los que viven y en las cuales podamos creer por su moral y por su iluminación queremos saber de aquellos que están a la vanguardia de “algo” , los que han estado en adelanto con su tiempo (no el tiempo del mundo, que tal vez sea mucho pedir, sino con el tiempo de argentina), los prototipos, los que han cambiado el idioma incorporándole nuevas palabras y giros que luego el hombre cotidiano adopta y canta (no queremos pecar de eruditos dando nombres de poetas del mundo que han realizado todo esto), a partir de allí admiraremos a la crítica “rectora”, y tal vez podamos crear y creer generaciones, no como ahora, que nos reímos, desde os tobillos para arriba, ante tanta farsa.
Nuestra tierra, tan hermosa, pululante de andróginos y sátrapas y también -¿por qué no?- de poetas y seres de los cuales es necesario hablar, olvidándonos a que generación o degeneración pertenecen o han pertenecido, espera esa crítica honesta que críticos honestos deben realizar para nosotros, los nuevos, los que buscamos derroteros (que nos gustaría a rabiar fueran americanos) y no listas generacionales enumeradas por mes de nacimiento que nada nos dicen.
El resto, por ahora (se tienen que dar cuenta), no puede interesarnos; hoy, sencillamente, queremos que nos presenten libros y ensayos donde nos desnuden al poeta y al poema en su iluminada construcción.

Océano Atlántico, agosto de 1964

Ariel Canzani 

Cormoran y Delfín, Año 1, Viaje N° 4, Noviembre de 1964

De Una década de testimonio y desmistificación  en la literatura Argentina Cormoran y Delfín 1963 / 1973 EDICIONES DEAD WEIGHT

marzo 04, 2016

Poesía y Supervivencia, Cuidar las ratas, Ariel Canzani

Poesía y Supervivencia


Cuidar las ratas

Las acumulo para jugar con ellas,
Las guardo en bolsas, en cajones,
Les doy el alimento que prefieren,
Me privo de vivir para cebarlas,
Para que existan gordas, felices,
Dispuestas a morderme si me olvido
Su condición de ratas.


Febrero de 1964


Cormoran y Delfín, Año 3, Viaje N° 10, Octubre de 1966

Ariel Canzani

marzo 03, 2016

Poesía y planeta tierra, Ariel Canzani

 POESÍA Y PLANETA TIERRA

Caminadores de azul para llegar a la tierra, a todas las tierras de la tierra, hemos llegado a saber --no en la palabra sino en la realidad que permite el ser caminador del mundo- que todos los hombres de la tierra son iguales, que todos los ríos son marrones, que todos los
mares son azules, y todo ello a pesar de comprender que hay hombres desiguales, que hay ríos que son rojos y mares que son negros.
Con la poesía y en la poesía, esa poesía que el “mago del norte” Hamman decía era la lengua matriz del género humano, podemos afirmar que las generaciones, que las escuelas, que las simples palabras que podamos inventar para designar a esos engendros llamados poetas, son válidas también en las antípodas. Hoy, habitantes de un planeta sin límites, habitantes de sueños que nos han de llevar a constelaciones separadas por millones de kilómetros, esa certidumbre de realidades y de sueños se hace palpable, real, al poder estudiar con un escorzo
mayor toda la vida sucedida en la tierra.
La historia nos afirma esa certidumbre, hasta ayer nebulosa. Desde Antístenes, que habló de la doctrina política de la ciudadanía universal, pasando por Lucrecio, que al decir de Dilthey “ha sido el primero en expresar la profunda serenidad de ánimo que produce la idea de ser un Fenómeno pasajero de esa totalidad inmensa, de ser espectador fugaz de esa representación inacabable”, siguiendo con Saint Simon, Engels y Prouclhon, buscadores de un nuevo camino para la humanidad, continuando con Kierkegaard, profeta de la angustia metafísica que hoy
nos rodea, y llegando a Camus, vislumbrador de la fórmula buscada por el hombre y aún no encontrarla, toda la historia del ser, que es también la historia de la poesía, es la historia de igualarnos, más allá del sentido materialista, en el maravilloso de la sabiduría, del amor, de
la bondad y de la tolerancia.
Indudablemente podremos pasar, usando palabras de este tipo por adherentes de las doctrinas que todo el siglo XVIII llevo en sus espaldas.
En parte ello puede ser verdad, pero es más exacto pensar, siempre creyendo en la poesía como matriz de esa búsqueda -pura del ser-,que todas las palabras (Jorge Guillén dijo una vez en Venecia, que los sueños van en busca de la poesía tropezando con el estorbo de la palabra) pueden confundirse-, y podremos ser nosotros también confundidos, o marcados, como pirrónicos (rememorando a Enesídemo, tal vez el  primer futurista de la tierra)
O como como humanistas, o como católicos, o como empiristas, o como existencialistas, o como marxistas, que todo ello entra en el duende de la poesía, la verdadera, la buscadora de azules y  de negros, la buscadora de veranos de paz para el planeta tierra.
Pero si bien nos está dado confundir muchas posturas, otras son claras como cielos de trópicos y conociendo bien el camino del pensamiento humano hasta hoy, transcurrido desde los Vedantas ( recordar a Lao Tse, que nos habkla de una vida compasiva, sobria y humilde, es recordar un sueño todavía inalcanzado por los hombres ) hasta desembocar en la Era Atómica donde la ciencia y los descubrimientos, gigantes monstruos, roban todos los pensamientos del hombre, podemos afirmar rotundamente esa igualdad de sueños, de anhelos que constantemente se movió entre las manos y el corazón do los grandes hombres de la tierra, sean sus nombres Confucio o Jesús, Sócrates o Kierkegaard, Nieszche o Comte, Novalis o Gandhi.
Hoy, el planeta tierra, sabe todo eso. Vivimos una época deslumbradora e increíble, radares y cápsulas nos asombran, somos testigos y receptáculo de muchas etapas de la vida terrena.
Querer engañarnos o engañar es una artimaña sin sentido para la arrolladora verdad que sabemos existe existe detrás del átomo desintegrado.
Y el poeta de hoy, ¿en qué torre se encuentra? ¿Cuál es el que emula a Einstein y a Planck, y contesta la teoría del átomo primitivo del Padre Lemeitre?
El rompimiento del héroe que era el poeta, que se creía el poeta de ayer, sucesor de Prometeo y de Neptuno fue gestándose en nuestro siglo. A partir de Verlaine y hasta nosotros, el canto ha tomado vivencia personal y desesperante. Desde el hermetismo necesario de Ungaretti
y Montale, hasta la beats generación de los Estados Unidos y la “no te metas” generación de Argentina, la poesía se repliega y busca el grupo y el misterio que no pueden darle las realidades abrumadoras y veloces de la ciencia. Los surrealistas buscan drogas inventoras de
sueños, los imagínistas, con Pound a la cabeza, pasticcios de palabras de taberna con citas eruditas de Grecia, los existencialistas la náusea aprovechando todo lo que asusta a la moral prefabricada de mediocres y vacíos. Una nueva torre de marfil, la de la desesperanza, nos acosa, pues el mundo de Tatabomba es desmesuradamente grande y parecería no querer darle lugar a las palabras dichas con musicalidad y sentimientos.
Ante un mundo “tierra” que se iguala inevitablemente en sus estratos sufridos y paupérrimos buscando el fin del hambre. Ante un mundo que elimina muchas cosas inútiles. Ante un mundo que intuye presiente, que el planeta tierra debe llevar a la práctica el ideal de Lao-tse,
de Sócrates, de Saint Simon, de Camus, un mundo no unilateral sino formado por todas esas experiencias carnales y espirituales que el hombre ahora conoce y sabe que necesita para continuar su marcha, ante un mundo así, ahí estamos, por lo menos nosotros, los nacidos bajo el signo silencioso y aterrador del dios de nuestro siglo: Tatabomba

Ariel Canzani
Océano Atlántico. marzo de 1964.
CÓRMURAN  DELFIN. Año 1. Viaje N° 3. Agosto de 1964.
ARIEL CANZANI D. poeta de compacta y continua obra (casi veinte libros impresos, los últimos cinco publicados por la Editorial LOSADA de Buenos Aires), compartió su espíritu creativo con una revista de poesía comunitaria internacional que durante diez años fue casi el único puente literario entre la República Argentina y el resto de Latinoamérica y el mundo. CORMURAN Y DELFIN, tal fue el nombre que recibiera al nacer, ofreció en sus índices las más insólitas antologías de poesía de la tierra y en verdad tal vez haya sido la primera revista "planetaria" de poesía en su tipo. En su interior, junto a poemas memorables se respiraba constantemente un espíritu de combate no usual por las latitudes argentinas, donde normalmente tenia prioridad el preciosismo del lenguaje y la superficialidad bien construida sobre el compromiso y el testimonio.
CORMORAN Y DELFIN fue una revista diferente, que no amparaba a un grupo dispuesto a destrozar al resto por la posesión de un premio o un efímero puesto en el “parnaso” argentino. Fue esencialmente una revista abierta e independiente enrolada en y con el tiempo histórico convulso transcurriendo en Argentina y en Latinoamérica. Las .selecciones de poesía de países (especialmente realizadas para ella) incluidas en sus índices, daban muestra del conocimiento poético de Canzani que, como buen vagabundo con ojo de águila, por sus viajes pudo alternar personalmente o por carta con casi todos los colaboradores de su “quijotada” como él (profiriendo grandes carcajadas) la había bautizado. Ese mar de poesía, ese festín de poesía
que cada número nos daba, era completado con xilografías impresas con su taco original de grabadores argentinos, también ello una novedad (por su forma de presentación y los
nombres de los artistas invitados a colaborar) para una revista de poesía. En su parte final los “esquemas planetarios” fueron desarrollando las distintas ramificaciones y factibilidades filosóficas que el “planetarismo” poseía en el mundo. La esencia de esta revista-libro podría ser resumida como algo matemáticamente pensado y puesto en movimiento: Poesía-Grabado-Filosofía, con rumbo loxodrómico constante para beneficio del arte encaminado a crear la nueva sociedad sin privilegios, triángulo en que –sin desmayos- navegara durante sus diez apasionados años de puntual aparición. En este libro Ariel CANZANI D. recopila sus artículos preliminares, hechos de fuego y amor.
En esas notas encendidas, fácilmente, se descubre el “crecimiento necesario” (como Canzani lo ha denominado) de su mundo pensante y actuante, que complementa –en prosa- su vigorosa poesía, cuyo último libro precisamente lleva por titulo “Poemas del Crecimiento Necesario” (Editorial Losada, 1974). Sin dudarlo se puede afirmar que para conocer el pensamiento argentino de esa década (1963-1973) habrá que buscar en CORMORAN Y DELFIN (Revista Planetaria de Poesía), .en estas notas incluidas hoy en libro, y en sus índices, una buena parte del todavía oculto mundo creativo-literario-revolucionario de la República Argentina.


marzo 02, 2016

Poesía y vida cotidiana, Ariel Canzani

POESÍA Y VIDA COTIDIANA

Repitiéndonos, pecando por repetir perogrulladas, diremos que estamos saturados, cansados, aburridos, podridos, de “ismos” vacíos, de engañosos “ismos” poéticos.
CORMORAN Y DELFIN no tiene “ismos”. No quiere hacer escuela, crear grupos, buscar verdades y encasillarlas, defender juventudes o no defenderlas, hundir a los “viejos” para encaramar jóvenes, hacer programas, dar estadísticas, clasificar almas y cuerpos poéticos.
No inventaremos ningún manifiesto de destrucción o construcción poética. Nos resultaría fácil componerlo, de cualquier tipo 0 extensión.
Solamente repetiremos, hablaremos con la obstinación de los locos, en y con el lenguaje de la poesía honesta.
Elegimos la mar como matriz porque amamos lo inmenso, nacimos queriendo hablar con todos, sin exclusiones. Diremos poesía con palabras dulces, también con ácidas o directamente con hermosas malas palabras.
Nos hablaremos nosotros mismos, nos analizaremos, exportaremos cargamentos de espejos para mirarnos, importaremos los mejores de nuestras fábricas. Haremos hablar a los poetas del mundo para aquellos que buscan, quieren hurgar en su propio yo, sin pretender dar manifiestos “para el resto”.
Nuestra mirada estará puesta en el hombre que todavía tiembla, se conmueve, se transforma en nube, agua, sol, árbol, cuando mira las nubes, el agua, el sol, los árboles.
Sabemos -¡Como lo sabemos!- que están los lobos, las hienas, los camaleones, las víboras, ambulando por la tierra, el agua y el aire.
Sabemos que también están los ángeles (diabólicos algunos) tejiendo la belleza. Sabemos que tomar partido por la honestidad poética es un pasatiempo peligroso en una época donde los mistificadores y  los sátrapas abundan, han proliferado más de lo deseable.
Sabemos -¡cómo lo sabemos!« que están los lobos las hienas, los pigargos, dispuestos a comenzar su festín al menos descuido. Sabemos bien que, a pesar de nuestros traumas, trataremos de ser delfines unirnos a ellos en sus vuelos y en sus alegrías, en su luminosa simplicidad de peces.
Sabemos que buscamos veranos de paz y de verdad como amor, usando como único argumento poesía. Insistiremos has ta el final en que ella es universal. La belleza, la calidad, la honestidad, el calor, el misterio, la creación, es palpable criatura independiente de límites, escuelas o programas. Por ello buscamos a los hombres “ismos” que digan su verdad poética honestamente, apasionadamente. Los buscaremos en todos los rincones de la tierra. Los invitaremos a penetrar en nosotros, a que nos guíen, nos ayuden a rescatar lo humano que va perdiéndose en el caos de la automatización y la impersonalidad.
No queremos adeptos incondicionales, queremos buscar entre todos la poesía de toda la tierra. Buscamos seres, no conjuntos o comparsas que han de matar la poesía cuando intentemos pensar de una manera diferente.
Todo esto es muy simple -somos retorcidamente simples- _y nuestro sueño es que no se tergiverse la simplicidad de los sueños o de las realidades que buscamos. Solamente queremos esgrimir como arma la ardiente y honesta Poesía de poetas honestos.

Océano Atlántico, enero de 1964.


Publicado en CORMORAN Y DELFIN. Año 1. viaje N 2.  Mayo de 1964

Texto de Solapa del libro Una década de testimonio y desmistificación  en la literatura Argentina Cormoran y Delfín 1963 / 1973 EDICIONES DEAD WEIGHT


ARIEL CANZANI D. nació en Buenos Aires el 15 de *octubre de 1928. Primeramente realizó estudios técnicos en una Escuela Industrial y luego ingresó en la Escuela Nacional de Náutica de la República Argentina, en la cual se recibió de Oficial de Cubierta de la Marina Mercante.
Actualmente es Capitán de Ultramar, embarcado abordo de buques mercantes, y desde hace más de 23 años navega ininterrumpidamente. Ha publicado alrededor de 20 libros de poemas, algunos de ellos traducidos a otras lenguas.
Es Director de la “Colección Cotidal” de poesía de la Editorial Losada de Buenos Aires, la cual además ha publicado sus últimos cinco libros. Fundador y Director -hasta su desaparición- de la revista internacional de poesía “CORMORAN Y DELFIN”, como así también de las “Ediciones DEAD WEIGHTW” (Ediciones CARGA MAXIMA. Ha colaborado y colabora con poemas y notas
en gran cantidad de publicaciones del mundo. Durante más de seis años -semanalmente- publicó en el diario “El Popular” de Montevideo, y en el periódico “Alberdi” de Vedia
(Argentina) sus “Notices to Mariners” (“Noticias a los que navegan”), apretado compendio de crítica e información sobre literatura mundial. Sus trabajos han sido traducidos a diversas lenguas de la tierra (italiano, portugués, francés, inglés, búlgaro, yugoslavo, griego, húngaro, etc., etc.). Es miembro del Consejo Directivo del Centro de- Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante Argentina, organización profesional-sindical que agrupa a parte del
personal navegante argentino, y donde además tiene a su cargo la actividad cultural. Es también miembro de diversas instituciones nacionales e internacionales (V. g. “Club
de la Estampa de Buenos Aires", “Instituto Internacional de Cultura Maritima”, “Consejo Mundial de la Paz” -Comité Argentino-, etc., etc). En representación de Argentina concurrió, en mayo de 1973, a la “Reunión Consultiva de Intelectuales” realizada en Varsovia, integrando
en esa oportunidad la comisión de redacción del denominado “Llamamiento a los Intelectuales”. Es casado. Tiene dos hijos. Vive en Buenos Aires.

EDICIONES DEAD WEIGHT
Distribuidas por
Editorial LOSADA
Buenos Aires, Argentina



marzo 01, 2016

Manifiesto, Ariel Canzani

MANIFIESTO

CORMORAN y DELFIN nació en la mar. Vio la lui en la desaforada y libre llanura del océano.
En el agua, con poemas de poetas de toda la tierra, se concreta, y retorna a ella cargada de gritos y de búsquedas.
Adelantándonos a las realidades que caerán sobre los sueños diremos, en qué creemos, con quién estamos, cuáles serán las diversiones favoritas que practicaremos.
Estamos con la libertad, esa libertad que nos permita la soledad de nuestras angustias y de nuestros traumas, la que nos tolere el hablar sobre las dudas que nos acosan y comprenda el asombro que nos posee ante una lagartija tomando sol, o ante un hombre que por pensar o
soñar es hecho mierda en una cárcel cualquiera del cielo o de la tierra.
Estamos con la coexistencia humana, con la fe, con la bondad, con la belleza, con la desesperación que arrastramos y de cuyas garras no queremos liberarnos sin antes haberla deshecho en nuestras manos.
Estamos con la verdad con amor (la poesía vive únicamente para reafirmarla), esa verdad que grita fe, absurdo, misterio, desvarío, éxtasis, humanidad. Verdad dicha con poesía alambicada o simple, hermética o surreal, iracunda o dulce, con signos o sin ellos.
Creemos en los espejos, los propios, en el propio espejo que cada uno de nosotros debe poseer para mirarse cada día, y así, desnudos, comprender y perdonar al que cada mañana nos patea, nos araña nos toca los codos, los dedos, las piernas, el alma.
Creemos en los seres-mar, en los que miran el cielo y el abismo y luego intentan transmitimos la locura que los aferra al poder descubrir el finito o infinito espacio que besa y lastima al mismo tiempo.
Creemos en la poesía hecha para llegar al hombre y conmoverlo, herirlo, enamorarlo, darle asco, mostrarle todo lo angelical y diabólico que dentro de nosotros el asombro, el entusiasmo, el dolor, la búsqueda, nos grita, nos vomita, nos canta para ello.
Ensalzaremos con las más almibaradas palabras a dos moscas amándose, a dos sapos soñadores de cisnes, jamás a un hombre rapiñando las bondades del mundo.
Y si la rapiña fueran –atómica o humana- una necesidad de nuestra carne, seguiríamos creyendo en la poesía honesta hecha por el más monstruo de los sobrevivientes.


Ariel Canzani
Océano Atlántico, OCTUBRE DE 1963

Ariel Canzani, Bs As, 15 de octubre 1928 - Bs As, 27 de julio 1983

Ariel Canzani D. (1928-1983) Poeta. Fue director de la revista "Cormorán y delfín", una de las publicaciones de poesía argentina más difundidas por el mundo en las décadas del 60 y del 70. En el periódico "Alberdi", que se editaba en Vedia, provincia de Buenos Aires, tuvo una columna semanal, además de colaborar en revistas de América latina y de Europa. Dirigió las ediciones de poesía Dead Weight.
"Poemas del círculo vicioso", "De mar en mar, de tierra en tierra" y "Poema para que viva la esperanza" son algunos de sus libros de poemas editados.

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