El gato del espejo se sustenta de mi biblioteca personal, de videos filmados por mí en lecturas, actos culturales, presentaciones de libros, recitales, conferencias, encuentros de poetas etc.. Y que comparto públicamente subiéndolos a mi canal de you toube. Como así también de mi archivo fotográfico personal. Todo lo publicado es sin fines de lucro y solo con el fin de difundir. Podes copiar, levantar, usar nuestro material pero solo te pedimos una cosa, por favor, cita la fuente.

Te invitamos a perderte en los laberintos, a reflejarte en los abismos de los espejos, a navegar por la maravillosa tierra del ensueño que es la Poesía. El Gato del Espejo.Este es un espacio para la resistencia, para derrotar el olvido y celebrar siempre la vida. También para ser confabuladores nocturnos, dueños de nuestros sueños y nuestras esperanzas, este es un lugar que se pulsa desde el gesto sincero y hospitalario propio de la amistad que reinventa mágica y misteriosamente al otro y a los otros.El Gato del Espejo dónde puedes a recorrer el camino del lenguaje sencillo, de la imagen sutil y la pasión más sagrada a través de palabras empapadas de magia: POESÍA. LITERATURA. ARTE.“Poemas para compartir y regalar”. Un lugar que tiende a convertirse en un remolino de hojas sueltas que el viento transporta, de lágrimas como cristales musicales.Una colección de carteles, poemas, imágenes, cuentos, palabras, música y fotos involuntariamente cómicas y también una manera de mirar, de detenerse un poco y dejar que lo cotidiano sea atravesado por el asombro.El Gato del Espejo pretende ser un conjunto de frases nómades que emigran de manos en manos, de corazones en corazones, un cuaderno de bitácora como un árbol que brinde sus hojas, para que puedas compartir y regalar en cada texto, la magia, que contiene este puñado de palabras.

noviembre 19, 2016

Materia única, Vicente Aleixandre



MATERIA ÚNICA

Esa materia tientas
cuando, carmín, repasas
la sonrisa de un niño.
Más: grosezuela, carne,
pierna o rosa exhalándose.
La materia fresquísima,
cuán repentina emerge
en esa pierna o luces.
Oh, cómo tiembla el iris :
suspenso ahora en el rosa,
escala suave o masa
que es un montón fragante.
Materia inmensa dura...
Cuán infinita empieza
cuando el tiempo, y vibrante
es una red que tocas.
Aquí, aquí está en sus bordes.
No más, no más distintos
que allí su origen: tiéntase
sin fin. Y un niño canta.
Y en él quizá Tiberio,
remoto. Oh, Capri. Espumas;
las carpas. Huele el viento.
Pero hoy el niño corre.
Madrid. El aro es gayo.
Y llega y mira. Vese
en él el ojo lóbrego,
la barba rubia, exangüe
la mano: allí la esfera.
Felipe Dos. Silencio...
La virgen hoy nos dice.
En la materia misma
la cortesana antigua
hoy late, y se adereza.
Su faz cansada vuelve.
¿No oyes la voz?; la Santa.
Desde esa masa única
alza sus ojos: siente
la flecha suave ardiendo.
Y aquí descansa el hombre,
respira el monje, y nada:
solo es un mar, el mismo.
¿Quién del bajel saltase?
Cipango ilustre intacto.
Son gritos, no: saludos.
¡Pisan el mar los indios!
Su flecha va en el viento,
y vibra hoy en el pecho,
amor, amor, y lleva
su mano allí esa joven...

Ardiendo, la materia
sin consunción desborda
el tiempo, y de él se abrasa.
Indemne en sus orígenes.
Entre las lumbres únicas,
con su corona trágica,
si Calderón altísimo,
María hoy arde humilde.
La veis subir despacio,
sirviente: el cesto, y sigue.
Silencio. Es la madera
que cruje. El pan. Y llama.

A siglos, le abriría
aquel guerrero. Y tocas,
y Atila pasa; insistes,
y en él nos mira el bardo;
y más, y en sus ropajes
está el tirano, y lucen
sus ojos. ¿Mira el niño?
Oh, virgen: llega y pasa.
Todo es materia: tiempo,
espacio; carne y obra.
Materia sola, inmensa,
jadea o suspira, y late
aquí en la orilla. Moja
tu mano, tienta, tienta
allí el origen único,
allí en la infinitud
que da aquí, en ti, aún espumas.

Vicente Aleixandre
En un vasto dominio, M., Revista de Occidente, 1962 (Premio de la Crítica).

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