El gato del espejo se sustenta de mi biblioteca personal, de videos filmados por mí en lecturas, actos culturales, presentaciones de libros, recitales, conferencias, encuentros de poetas etc.. Y que comparto públicamente subiéndolos a mi canal de you toube. Como así también de mi archivo fotográfico personal. Todo lo publicado es sin fines de lucro y solo con el fin de difundir. Podes copiar, levantar, usar nuestro material pero solo te pedimos una cosa, por favor, cita la fuente.

Te invitamos a perderte en los laberintos, a reflejarte en los abismos de los espejos, a navegar por la maravillosa tierra del ensueño que es la Poesía. El Gato del Espejo.Este es un espacio para la resistencia, para derrotar el olvido y celebrar siempre la vida. También para ser confabuladores nocturnos, dueños de nuestros sueños y nuestras esperanzas, este es un lugar que se pulsa desde el gesto sincero y hospitalario propio de la amistad que reinventa mágica y misteriosamente al otro y a los otros.El Gato del Espejo dónde puedes a recorrer el camino del lenguaje sencillo, de la imagen sutil y la pasión más sagrada a través de palabras empapadas de magia: POESÍA. LITERATURA. ARTE.“Poemas para compartir y regalar”. Un lugar que tiende a convertirse en un remolino de hojas sueltas que el viento transporta, de lágrimas como cristales musicales.Una colección de carteles, poemas, imágenes, cuentos, palabras, música y fotos involuntariamente cómicas y también una manera de mirar, de detenerse un poco y dejar que lo cotidiano sea atravesado por el asombro.El Gato del Espejo pretende ser un conjunto de frases nómades que emigran de manos en manos, de corazones en corazones, un cuaderno de bitácora como un árbol que brinde sus hojas, para que puedas compartir y regalar en cada texto, la magia, que contiene este puñado de palabras.

noviembre 01, 2016

Le petite mort, Aldo Luis Novelli



Le petite mort

Llovió todo el día. Una gotera en el techo se deslizó por la pared y formó una imagen de mujer. Hace horas que la observo. Es ella, tiene sus senos de agua mansa, sus caderas de fuego. La lluvia era nuestro secreto amoroso, primero corríamos por la calle hasta empaparnos, luego regresábamos, nos desnudábamos y hacíamos ebullir el agua de nuestros cuerpos. Después nos quedábamos viendo por la ventana los pinos lanzando agujas al cielo, hasta que caía algún Cupido moribundo en medio del jardín.
Ahora se desprende de la pared y viene hacia mí brumosa y sonriente y mis ojos llueven como aquellos días de dulce vendaval.

Aldo Luis Novelli

Del libro inédito de poemas en prosa: 'Retratos de los días de lluvia'.

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