El gato del espejo se sustenta de mi biblioteca personal, de videos filmados por mí en lecturas, actos culturales, presentaciones de libros, recitales, conferencias, encuentros de poetas etc.. Y que comparto públicamente subiéndolos a mi canal de you toube. Como así también de mi archivo fotográfico personal. Todo lo publicado es sin fines de lucro y solo con el fin de difundir. Podes copiar, levantar, usar nuestro material pero solo te pedimos una cosa, por favor, cita la fuente.

Te invitamos a perderte en los laberintos, a reflejarte en los abismos de los espejos, a navegar por la maravillosa tierra del ensueño que es la Poesía. El Gato del Espejo.Este es un espacio para la resistencia, para derrotar el olvido y celebrar siempre la vida. También para ser confabuladores nocturnos, dueños de nuestros sueños y nuestras esperanzas, este es un lugar que se pulsa desde el gesto sincero y hospitalario propio de la amistad que reinventa mágica y misteriosamente al otro y a los otros.El Gato del Espejo dónde puedes a recorrer el camino del lenguaje sencillo, de la imagen sutil y la pasión más sagrada a través de palabras empapadas de magia: POESÍA. LITERATURA. ARTE.“Poemas para compartir y regalar”. Un lugar que tiende a convertirse en un remolino de hojas sueltas que el viento transporta, de lágrimas como cristales musicales.Una colección de carteles, poemas, imágenes, cuentos, palabras, música y fotos involuntariamente cómicas y también una manera de mirar, de detenerse un poco y dejar que lo cotidiano sea atravesado por el asombro.El Gato del Espejo pretende ser un conjunto de frases nómades que emigran de manos en manos, de corazones en corazones, un cuaderno de bitácora como un árbol que brinde sus hojas, para que puedas compartir y regalar en cada texto, la magia, que contiene este puñado de palabras.

Quiero explicar que todos los post que fueron subidos al blog están disponibles a pesar de que no se muestren o se encuentren en la pagina principal. Para buscarlos pueden hacerlo por intermedio de la sección archivo del blog ahi los encuentran por año y meses respectivamente. también por “etiquetas” o "categorías de textos publicados", o bajando por la pagina hasta llegar al último texto que se ve y a la derecha donde dice ENTRADAS ANTIGUAS (Cargar más entradas) dar click ahí y se cargaran un grupo más de entradas. Repetir la operación sucesivamente hasta llegar al primer archivo subido.

julio 31, 2015

Permanecía del pájaro, Roberto Jorge Santoro

Permanecía del pájaro

te acordás aquellas tardes que nos mirábamos comer un racimo de uva?
era lindo no saber del tiempo sentado en los cordones
mirá las manos ahora que distintas
y la procesión del rataplán con los puños en el aire?
y la pelea con los pibes de la otra cuadra?

acordate.

Vamos al cine que dan tres de cowboys
y ahí estábamos masticando chupetines de esos largos
pero no hay nada que hacer ya no puedo encontrar ni un organito

ahora vos y yo quizás dos pieles duras
pero acordate del vos y yo con un violín
pegándole en los ojos a todas las tristezas

Roberto Jorge Santoro

De Oficio desesperado (1962), Balada de papel (1959-1960) de Obra poética completa 1959-1977 Roberto Jorge Santoro, Ediciones r r

julio 30, 2015

Poesía en general (II)Roberto Jorge Santoro

POESÍA EN GENERAL (II)

él está como una miss de barrio
orlado de cintas y bastones
y sus perros falderos
que lamen podredumbres

sentado a la diestra
de mamá democracia
dialoga largamente
con boca de asesino

alza su mano sostenida y fácil
baja su culo gordinflón
y a manera de efebo reluciente

se caga en el país con toda el alma

Roberto Jorge Santoro 

julio 29, 2015

Canto a la esperanza, Roberto Jorge Santoro



CANTO A LA ESPERANZA

Andaba yo desnudo de mí
perdido en la lluvia del olvido,
de barco navegando por las plazas,
dormido el pecho,
su gorrión descalzo
y tuve que llevarte a la palabra,
ponerte en posición de vuelo,
a veces de bufanda
rueda azul
andaba
te seguía
mi muerte con su forma de guitarra
y tuve que ponerla en la memoria
como se pone un hijo
con esa rabia dulce
mitad de mí
agua del aire
andaba así
de loco en el olvido
de furia que quiere reventar por el costado
y un día de tanto nombrarla
la encontré,
se la llevé a mi madre,
la puse en el saludo,
la compartí como un pan con mis amigos,
la arrastré hasta. el remolino del amor
allí donde los ríos tienen un mismo nombre,
para que entendiera de una vez por todas
que era nuestra,
para que nunca se olvidara de este país enorme,
de esta ciudad,
su ternura abandonada en los portales,
le dije algunos versos,
le puse el corazón como una hoguera,
me la bebí de cabo a rabo,
le enrosqué la cola en mi solapa,
me di el gusto de agarrarla de la mano
y hoy la traigo aquí,
pero si un día se llega a volar porque fallamos
si se escapa esta rabia que llamamos esperanza,
si un día se va,
yo crucifico al amor
y después. de enterrar a mis hermanos,
me voy con el tranvía de la muerte

a clausurar mi corazón en una plaza.

 Roberto Jorge Santoro


julio 28, 2015

Paso cambiado, Roberto Jorge Santoro

Roberto Jorge Santoro
Nació en Buenos Aires el 17 de abril de 1939. Fue pintor de brocha gorda, puestero en un mercadito, preceptor en una escuela industrial, tipógrafo, vendedor ambulante, periodista y poeta. Un verdadero buscavidas. Él mismo solía presentarse así: “Sangre grupo A, factor RH negativo, 34 años (en 1973), 12 horas diarias a la búsqueda castradora, inhumana, del sueldo que no alcanza. Dos empleos. Escritor surrealista, es decir, realista del sur. Vivo en una pieza. Hijo de obreros. Tengo conciencia de clase. Rechazo ser travesti del sistema, esa podrida máquina social que hace que un hombre deje de ser un hombre, obligándolo a tener un despertador en el culo, una boleta de Prode en la cabeza y un candado en la boca”. (Reportaje concedido a la revista Rescate en octubre de 1973).
A su compromiso y su denuncia se debe parte de su desaparición

Roberto Jorge Santoro fue secuestrado por elementos del terrorismo de Estado el 1° de junio de 1977, quienes se lo llevaron ilegalmente de su lugar de trabajo: la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 25 Teniente Primero de Artillería Fray Luis Beltrán, en la calle Saavedra del barrio de Once, donde el poeta prestaba servicio de preceptor con el cargo de subjefe. Hasta hoy se encuentra desaparecido. Una plaza de Buenos Aires, en Avenida Forest y Teodoro García, lleva su nombre.


Paso cambiado, Roberto Jorge Santoro de Oficio desesperado (1962), Balada de papel (1959-1960) de Obra poética completa 1959-1977 Roberto Jorge Santoro, Ediciones r r

antes del café y del expediente
antes de la alergia y la mentira
fue un manojo de cuento y mariposa
un por qué las calesitas tienen sombrero?
o dan vuelta las estrellas?

era el tiempo del caballo en una escoba
de estar con este dedo en la nariz buscando hermanos
trepados en la espiral del pecho
detrás de la esperanza
creyendo porque era la alegría
porque nos ardía este largo puñado de abrazos
pero estalló la espuma
y quedó muerto el osito de goma
y la langosta atada de un hilo
y el barco de papel
y las dos maderas
y esa libreta tachada
y quedó muerto el duende que dormía en cada dedo
brotando un racimo de miserias
dejándonos sobre el límite del beso
una mano queriendo destrozar el aire
y las dos medias caídas

julio 27, 2015

Recurso de amparo, Roberto Jorge Santoro

Recurso de amparo

con eso de la bomba atómica
y el payaso de la paz que hace morir de risa
se tapó el carburador del aire

asómense a mi barrio
mientras los deshollinadores trabajan en la chimenea de la democracia
la ternura se emborracha en las cantinas
y no le pagan la jubilación a la esperanza

yo no pido volver
pero con tanto encarpetar los pantalones cortos
murió de un infarto el barrilete

y al amor le han disparado un tiro en la cabeza.

Roberto Jorge Santoro 
de Desafio (1972)

julio 26, 2015

Lágrima de la Virgen, Alejandro Nicotra

LÁGRIMA DE LA VIRGEN *

Lágrima-de-la-Virgen:
                                todo y nada es verdad
pero yo traigo en mi mano, desde tu pómulo
—desde el día ya espectral del jardín—,
la flor de agua celeste
y tierno sol.


  • Nombre popular de una flor silvestre, común en los valles le Córdoba.

Alejandro Nicotra de su Libro De una palabra a otra, Colección Fénix, Ediciones del Copista (2008)


julio 25, 2015

Noche de Amelia, Alejandro Nicotra

XXXV”

NOCHE DE AMELIA

(En memoria de Amelia Biagioni)

                                a Cristina Piña


La noche, ahora.
                       Ahí en tu torre
de la desconocida
la ves, sin fin:
                       una
Noche Estrellada —dices-—-
como la de Van Gogh.

Pero es toda escritura,
de un astro a otro: estigmas
de tu mano, que sabe.

Debes —quieres— sin embargo elegir,
en tu balc6n austral, las marcas
últimas:
             éstas,
       las cuatro fijas
            en el sur
             del Sur,
y aquélla, errátil, que describe
            tu rúbrica.



Alejandro Nicotra de su Libro De una palabra a otra, Colección Fénix, Ediciones del Copista (2008)

julio 24, 2015

Apostilla, Alejandro Nicotra


APOSTILLA

                                          La primavera ha venido.
                                          Nadie sabe cómo ha sido.
                                               Antonio Machado

Pero lo sé
                 ha venido
tal como tú, anoche:
por eso temo despertar.

Alejandro Nicotra




julio 23, 2015

Caen las naranjas amargas, Alejandro Nicotra


CAEN LAS NARANJAS AMARGAS


Caen las naranjas amargas
de estas calles.

Algunas ruedan
hasta el borde del ojo
distraído;
pequeños soles,
otras estallan en una muerte
súbita.

Caen muy lejos de tus manos.

Y el delgado viento del sur
pasa sobre las calles amarillas,
como quien viene


de días futuros o desde hielos.

Alejandro Nicotra

Caen las naranjas amargas, leído por su autor Alejandro Nicotra
Viernes 24 de Junio de 2011 a las 20:30 horas en Sala de Arte del Teatro Municipal, Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Presentación del libro "Más vale Tardes...", antología del "Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento" integrada por 31 poetas de Traslasierra.

julio 22, 2015

Imagen, Alejandro Nicotra

 IMAGEN


Alguien
de pies descalzos sobre el amor y la muerte

Alguien que se pierde en los espejos
y abre las puertas cegadas en los años

La voz que aguarda tu oído
los ojos dispersos por la noche y las ciudades

La recordada la desconocida
la mano siempre más allá de su adiós

Alguien por una calle
donde los árboles fuesen invernales

A orillas del fuego
a orillas de tu corazón que no duerme

Ya sin nombre
como un ángel tras la visión de la locura

O la última soledad o la esperanza


Alejandro Nicotra

julio 21, 2015

El pan de las abejas, Alejandro Nicotra



49 º ENCUENTRO INTERNACIONAL DE POETAS "OSCAR GUIÑAZÚ ÁLVAREZ". 08, 09, 10 de Octubre de 2010. Valle de Traslasierra, Córdoba, Argentina. Viernes 8 de Octubre 2010 1ª Noche Teatro Municipal Villa Dolores. Acto Apertura.


EL PAN DE LAS ABEJAS

(En memoria
de Antonio Esteban Agüero)


El pan de las abejas, la miel de todos.

Sopla el tiempo
sobre la galería de tu casa: nadie
sino la luz sorda, vacía,
entre pilares rotos.
Ni tu sombra, ni el rumor del poema.
.pan de las abejas, la miel de todos.

(“El agua con racimos y la luz con abejas”…)
Patio sin parras. Seco aljibe.

Ayer,
la madre pasa con un plato de miel.

He visto las colmenas devastadas
y en el aire de marzo,
espacio azul,
el humo que subía desde los panales.

He visto al hombre enmascarado,
los torpes guantes,
y el pueblo de la brisa
y de la flor:
gota a gota,
los pequeños
cadáveres.



He visto al sapo gordo
saciado de saqueo.

Sopla el tiempo
desde la fresca sombra de las parras,
 los cántaros, las flores. (El temblor
y la luz de las abejas.) Oigo
tu voz.

Un niño pasa con un plato de miel.

He visto las colmenas devastadas,
el humo por el aire de marzo.

Y he visto,
entre las ruinas y la sombra,
el pan hecho de sol;
quiero decir
—lo sabes—: vi tu muerte
y tu vida. (La galería rota
de tu casa, las páginas
doradas.) Y mi vida
y mi muerte,
seguramente iguales.

Un hombre pasa con un plato de miel.

El pan de las abejas,

la miel de todos.

Alejandro Nicotra


 

49 º ENCUENTRO INTERNACIONAL DE POETAS "OSCAR GUIÑAZÚ ÁLVAREZ". 08 de Octubre de 2010. Villa Dolores, Valle de Traslasierra, Córdoba, Argentina.

julio 20, 2015

Opinión sobre poetas, Alejandro Nicotra

OPINIÓN SOBRE POETAS

 —Creía en ellos,
con alguna vacilación, es cierto,
como se cree en quienes han hablado con Dios, en
sus montañas,
y cuentan el secreto;
pero un día
renegué de sus bocas de pájaros mentirosos;
después, los vi morir
en una choza sucia,
ciegos y balbuceando palabras sin sentido.

Entonces volví a creer en ellos,
en su sabiduría rota,

ya sin ninguna sospecha de cordura.

Alejandro Nicotra

julio 19, 2015

Domingo. Antonio Esteban Agüero

DOMINGO


I

De mañana se viste la aldehuela
con la misa y el son de su capilla.
Todo puro y limpio, todo claro,
con el manso sol que dora arriba.

II

Y de tarde -una tarde igual a todas-
anudo un mirar en la plazuela,
veo la niña que su gracia luce,
y a mozo que estrena su camisa nueva.


III

Después, la noche oscura, perfumada,
poniendo al día una pausa negra,
y una guitarra que se une al canto
de una voz varonil, un tanto ebria.


Antonio Esteban Agüero

De Poemas Lugareños (1937) canto a la sierra de los Comechingones


julio 18, 2015

Cielo, Antonio Esteban Agüero


CIELO

Tu nombre, tu limpio nombre: cielo,
-perdona mi absurda fantasía-
tiene el blandor de un ala en vuelo.

Este mi cielo azul y luminoso,
que apuntalan el duro y alto cerro,
y el álamo agudo y vanidoso.

Esta corona azul de mi terruño,
que la luna y la noche hacen de plata,
y el sol mañanero de oro rubio.

Fueras pupila azul y femenina,
y con amor ardiente te besara
mi sedienta boca masculina.

Antonio Esteban Agüero
De Poemas Lugareños (1937)

julio 17, 2015

Digo el mate, Antonio Esteban Agüero

DIGO EL MATE


Porque sábado es hoy y la mañana
como una fruta desde el tala cae,
y soy joven y sano, y me navegan
tradiciones y música la sangre,
quiero ser otra vez, entre vosotros
para decir y celebrar el Mate.

De Guarania nos vino con la Yerba
que resume fragancias tropicales,
y ese barro de América que un día
vio que llegaban sigilosas naves,
con cadenas, y perros y arcabuces,
y duras voces vulnerando el aire;
Verde Yerba de América, divina
como todas las cosas naturales
Santa Yerba de América, sembrada
y tendió la llanura hacia naciente,
y hacia poniente levantó los Andes,
y la Coca sembró para los Quichuas,
y el Algarrobo para pan del Huarpe.

Yo era niño –recuerdo- y la primera
memoria verde se remonta al Mate,
en mi casa de Merlo, donde el día
comenzaba a girar cuando mi Madre
sorprendía el hervor de la tetera
entre volutas de vapor quemante:
Y era luego la lenta ceremonia,
vieja suma de gestos y ademanes,
aquel ir y venir de la cuchara,
la visión del azúcar, el fragante
esplendor de la Yerba, la bombilla
con doradas virolas y espirales,
y el porongo de plata que tenía
curva de seno adolescente y grácil,
y cobraba, de premio, en la penumbra
nítida luz de religioso cáliz;
Ubre dulce me fue, mi vino verde,
mi pan primero, mi nodriza amante.

Yo recuerdo sus íntimos sabores,
y también sus diversas variedades:
Dulce Mate del alba que se bebe
morosamente al emprender un viaje,
en la puerta de casa mientras miro
entre neblinas despertar el valle;
y aquel Mate primero del retorno
por la sombra con grillos de la tarde,
que nos vuelve liviana la fatiga
sobre los hombros como un ala de ave;
y ese Mate que beben los troperos
cuando regresan de Salinas Grandes;
y aquel Mate nocturno que me diera
una muchacha cuya boca suave
daba un beso primero a la bombilla
como manera de poder besarme;
y aquel Mate gustado en la cocina,
escuchando al anciano Magallanes,
dibujar sobre el humo las historias
del Niño Ladino y de Urdemales;
y aquel Mate que sabe a veramota
y el que guarda memoria del husillo;
y el que a mastuerzo y mejorana sabe;
y el que una gota de aguardiente trae;
y ese Mate gustado en la penumbra
que conforman higueras y nogales,
mientras crece la siesta, y la cigarra
el masculino corazón me tañe;
y aquel Mate de bodas, con su gusto
a rama nueva, a porvenir, a encaje;
y ese Mate bebido en Carolina
y el que bebí en la Sierra El Gigante;
y el que un día me dieron en Trapiche;
y el que supe gustar en Rumi-Huasi;
y aquel fúnebre Mate que bebimos
en el velorio de Adelaida Chávez,
lamentando su muerte y admirando
su juventud de porcelana frágil...

Pueblo somos por Él; desde centurias
su costumbre nos forma, como sabe
modelar un cacharro el alfarero
con la destreza de su mano suave;
él nos dio, generoso, las virtudes
que entrelazan raíces esenciales
en el nudo del ser, y nos perfilan
un idéntico rostro innumerable;
porque en Él se juntaba la Familia,
como el agua diversa sobre el cauce,
y al juntarse quebraba el egoísmo,
el monólogo torpe, las cobardes
galerías del odio, y frutecía
sobre mazorcas de granar afable;
y nos fue profesor de democracia,
a pesar de los hierros coloniales,
porque supo igualar a la bombilla
la sed del Hijo con la sed del Padre,
el dolor de la criada y la señora,
la hartura del rico con el hambre
milenaria del pobre, de tal modo,
que supimos medir en lo que vale
la celeste razón que nos convierte
en ciudadanos civilmente iguales.

Y por qué no decir las Cebadoras,
que vestidas de sedas o percales,
o calzadas de tímida alpargata,
o con zapatos de charol brillante,
bajo el sol y la luna de la Vida
supieron darme los mejores mates;
viejas eran algunas, con el rostro
a corteza del molle semejante,
lindas eran algunas, otras feas,
desgarbadas, coquetas, elegantes,
con cabello retinto como el ala
voladora de tordos y zorzales,
o teñido por leve plenilunio,
o lo mismo que sombra de trigales,
pero en todas igual se prodigaba
la gracia criolla como miel amable.

Sólo nombres conservo, como guarda
de las flores su olor el caminante:
Doña Mercho Cornejo, Lola López,
Francisca Cuello, Evangelina Páez,
Reginalda Lucero, Pancha Orozco,
Adelina Yanzón, Rosario Báez,
Clara Chiringo, Petronila Gómez,
Minerva Leyes –prima de mi padre-,
Doña Delia Baigorria, Doña Isaura,
Sara Bedoya, Encarnación Morales,
y una anónima joven de Punilla,
y la por siempre recordada Carmen.

¿Por donde andarán ahora que las digo,
y las vuelvo una esencia para el Arte?
¿Cuál cocina gobiernan? ¿Qué alacena
acomodan y limpian? ¿Qué zaguanes
las contemplan barrer por la mañana
con las escobas de pichana? ¿Cuáles
los arcones que ordenan en domingo?
¿Qué chirigua las oye entre los sauces?
¿Dónde sueñan, o lloran? ¿Dónde ríen?
¿Bajo cuál piedra con su nombre yacen?

De repente me callo porque siento
una voz que me nombra, y, acercarse,
sobre un tímido andar y una mirada,
cálido, y dulce, y nacional, el Mate...


Antonio Esteban Agüero 
De Los “Digo” del Poeta. Un hombre dice su pequeño país (1972, Edición Post Mortem)

julio 16, 2015

Digo la tonada, Antonio Esteban Agüero


Digo la tonada

El idioma nos vino con las naves,
sobre arcabuces y metal de espada,
cabalgando la muerte y destruyendo
la memoria y el quipo del Amauta;
fue contienda también la del Idioma,
dura guerra también, sorda batalla,
entre un bando de oscuros ruiseñores
con su pico de sierpe acorazada
y zorzales y tímidas bumbunas
que la voz y la sangre circulaban
del abuelo diaguita o michilingue
con persistencia de remota llama;
rotas fueron las voces ancestrales,
perseguidas, mordidas, martilladas
por un loco rencor sobre la boca
del hombre inerme y la mujer violada.

Y el Idioma triunfó, los ruiseñores
de Castilla vencieron, la calandria
cuya voz era tierra, barro nuestro,
son y zumo de tierra americana
de repente calló cuando los hierros
agrios del odio en su dolor de fragua
le marcaron el pecho que gemía
y segaron la luz de su garganta…

Pero la lucha prosiguió en la sombra,
una guerra de acentos y palabras,
de fugitivas voces y vocablos
con las venas sangrantes que buscaban
refugiarse en la frente o esconderse
en la nocturna claridad del alma
perdiendo expresión y contenido,
la sonora raíz, la leve gracia,
el poder bautismal y la semilla
para ser sólo la sutil fragancia
que nos sella la voz con el anillo
popular y común de la tonada:
Yo entrecierro los ojos y la escucho
venir y llegar hasta mi almohada
como un largo rumor de caracola,
como memoria de mujer descalza,
como llega la música en la brisa
si la brisa es arroyo de guitarra;
y la siento volar en la tertulia
de labio en labio, mariposa mansa,
suave cuerda que vibra, quena sorda,
o fugaz sugerencia de campana;
y la escucho en la voz que me despierta
con el mate y su luz en la mañana
cuando el sol es un padre que nos dona
el reciente verdor de la esperanza;
y la escucho en un niño que transita
por el sendero que trazó la cabra
y me grita: ¡Buen día! y me conforta
con la sonrisa de su alegre cara;
de repente la siento que rodea
mi corazón como una mano blanda
si la voz de la madre o de la esposa
se florece con íntimas palabras;
alguna noche la escuché en Rosario
en la voz de una joven que pasaba
y eso sólo bastó para que viera
amanecer los cerros del Conlara;
y otra noche la oía en Buenos Aires,
en muchedumbre de no se qué plaza,
sobre un grito vibrante que decía
titulares de prensa cuotidiana;
cómo es dulce sentirla cuando llega
desde una boca de mujer besada
con el "sí" suspirado que promete
una cálida rosa para el ansia;
y la escucho sonar entre los niños
de un pueblecito que se dice Larca
mientras mueven las manos en el juego
escolar y rural de la payana;
y la siento rezar en el velorio,
y saltar en el arco de la taba,
y volverse puñal en el insulto
y suspirar en la recién casada.
Dondequiera que esté yo la escucho
y tras ella regreso a la comarca
donde soy una piedra, una semilla,
una nube y un pájaro que canta...

No tenemos bandera que nos cubra
tremolando en el aire de la plaza,
ni canción que nos diga entre los pueblos
cuando suene el clarín, y la proclama
desanude las últimas cadenas
y destruya el alambre y la muralla,
pero tenemos esta luz secreta,
esta música nuestra soterrada,
este leve clamor, esta cadencia,
este cuño solar, esta venganza,
este oscuro puñal inadvertido
este perfil oral, esta campana,
este mágico son que nos describe,
esta flor en la voz: nuestra Tonada.

Antonio Esteban Agüero

 Antonio Esteban Agüero
De Los “Digo” del Poeta. Un hombre dice su pequeño país (1972, Edición Post Mortem)

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