El gato del espejo se sustenta de mi biblioteca personal, de videos filmados por mí en lecturas, actos culturales, presentaciones de libros, recitales, conferencias, encuentros de poetas etc.. Y que comparto públicamente subiéndolos a mi canal de you toube. Como así también de mi archivo fotográfico personal. Todo lo publicado es sin fines de lucro y solo con el fin de difundir. Podes copiar, levantar, usar nuestro material pero solo te pedimos una cosa, por favor, cita la fuente.

Te invitamos a perderte en los laberintos, a reflejarte en los abismos de los espejos, a navegar por la maravillosa tierra del ensueño que es la Poesía. El Gato del Espejo.Este es un espacio para la resistencia, para derrotar el olvido y celebrar siempre la vida. También para ser confabuladores nocturnos, dueños de nuestros sueños y nuestras esperanzas, este es un lugar que se pulsa desde el gesto sincero y hospitalario propio de la amistad que reinventa mágica y misteriosamente al otro y a los otros.El Gato del Espejo dónde puedes a recorrer el camino del lenguaje sencillo, de la imagen sutil y la pasión más sagrada a través de palabras empapadas de magia: POESÍA. LITERATURA. ARTE.“Poemas para compartir y regalar”. Un lugar que tiende a convertirse en un remolino de hojas sueltas que el viento transporta, de lágrimas como cristales musicales.Una colección de carteles, poemas, imágenes, cuentos, palabras, música y fotos involuntariamente cómicas y también una manera de mirar, de detenerse un poco y dejar que lo cotidiano sea atravesado por el asombro.El Gato del Espejo pretende ser un conjunto de frases nómades que emigran de manos en manos, de corazones en corazones, un cuaderno de bitácora como un árbol que brinde sus hojas, para que puedas compartir y regalar en cada texto, la magia, que contiene este puñado de palabras.

Quiero explicar que todos los post que fueron subidos al blog están disponibles a pesar de que no se muestren o se encuentren en la pagina principal. Para buscarlos pueden hacerlo por intermedio de la sección archivo del blog ahi los encuentran por año y meses respectivamente. también por “etiquetas” o "categorías de textos publicados", o bajando por la pagina hasta llegar al último texto que se ve y a la derecha donde dice ENTRADAS ANTIGUAS (Cargar más entradas) dar click ahí y se cargaran un grupo más de entradas. Repetir la operación sucesivamente hasta llegar al primer archivo subido.

junio 30, 2015

Su risa en algún lado, Gianni Siccardi

Su risa en algún lado

Su risa sonó en alguna parte
de la casa.
Oí un sonido
como el de una copa cristalina
y remota
que se rompe.

No estoy seguro
pero creí escucharla.
Creí escuchar
los pequeños añicos de su risa
cayendo allá
en un lugar oculto
de la casa.

Pero fue su risa
estoy seguro
porque fue una risa
para vivir
para morir
para perderse
una risa para recordar
hasta la noche
del último momento

Estoy seguro.
La escuché.
Sonó por un instante
y quedó inmóvil
inmóvil para siempre.

Fue una de esas risas
para estar solo
acá
y casi no escuchar
su leve tintineo
su pequeño sonido
de copa que se rompe
y saber que está allá
en un lugar secreto
de la casa.

Creí escuchar su risa.
Me pareció.
Creí escucharla.
Pero fue tan fugaz
duró tan poco tiempo
que pudo ser el viento
las hojas
la ventana.

Gianni Siccardi
De su libro Ella 1987

junio 29, 2015

Ella sin, Gianni Siccardi



Ella sin

A raíz de sus ojos
es que las cosas
En realidad
ella sólo se ausenta de sus

Cuando llega atiborrada
de vacilantes
Cuando anda por el día
como por una
Cuando atraviesa la noche
con sus enormes
no hay silencio
que no la
No hay olvido
que no se

Y sin embargo
nada hay más cercano
que su
nada es más resplandeciente
que su

Hasta su nombre está hecho
para la

Aunque a veces
no sé si todo esto
no es más que una
que el viento puede

Y yo que tanto
y yo que tanto.

Gianni Siccardi de su libro Ella 1987

junio 28, 2015

Río rosado aún en la noche y Estas primeras tardes de primavera, Juan L. Ortiz

Río rosado aún en la noche

Río rosado aún en la noche,
a ras con las orillas, pálido entre las sombras.
La luna quiere guiarte o encantarte
esforzándose por mostrarte
los países aún no marchitos del ocaso.
Tú aún los recoges,
con una cortesía un poco distraída,
río rosado en la noche,
pues tienes una secreta obstinación
de correr mucho esta noche.
Nada de sueño, no, a pesar de la invitación
de la luna,
y de los grillos de la orilla que te llaman,
y de las luces cercanas que te hacen señas,
y de alguna casa de la barranca,
que quiere alargar su reflejo en tu paz.
Alto río rosado, pleno.
Una infantil energía, un ilusionado impulso,
te hace sordo esta noche
a lo que antes te hacía soñar y quedarte hasta el alba.
El canto de un pájaro en la medianoche
te detenía ¿recuerdas? frente a un árbol.
Ah, nos engaña casi tu transparencia tardía,
rosada, y con estremecimientos ya azulados.

Río pleno, pálido en la noche.


Juan L Ortiz de El alba sube.. (1933 – 1936)


Jose Luis Colombini leyendo poemas de Juan L. Ortíz. Río rosado en la noche y Estas primeras tardes de primavera. 7 de Mayo de 2009 Miguel Ortiz acercando data de Jun L. Ortiz


Estas primeras tardes de primavera

Estas primeras tardes de primavera,
tan celestes, tan puras,
—Domingo que es una soledad
de luz y árboles—
cómo me entristecen!
Perdonadme, camaradas, esta tristeza.
Estoy penetrado de sutiles, de viejos venenos.
Me entristecen quizás
porque bajo el vuelo posado de esta dicha aérea,
me encuentro frente al fantasma de mi soledad de antes.
O es que una dicha así impalpable
es siempre triste?

Excusadme, compañeros,
este suspiro.
Los Domingos de estos pueblos
tienen la sonrisa de una muerte encantadora.

Pájaros que apenas cantan.
Y árboles, árboles, sólo, con el cielo.
Pienso que si todos fueran dichosos,
cómo respondería esta dicha a la paz
fluida del cielo.
Guirnaldas humanas ondularían armoniosamente
cantando las canciones sencillas y bellas
de los poetas amados de todos.
Las músicas que soñaba Debussy para los parques,
harían un tejido frágil y grave, suspendido.
Es esta tristeza, entonces, la tristeza de la posesión?
Si en todos estuviera esta dicha
como una gracia transparente
que diera ritmo a los cuerpos,
melodía a la voz,
amor vivo, vivo, a las almas,
sensibilidad a todos bajo los dedos de la música,
yo no estuviera triste.
La belleza de la tarde
no sería recogida sólo por los árboles,
por los pájaros, por el río que la lleva, hacia dónde?
por un refinado nostálgico y ultrasensible,
sino que tendría también una más amplia, inmediata, y por
[qué no?

más completa
expresión humana.
La tarde para todos, compañeros.


Juan L Ortiz de El alba sube.. (1933 – 1936)

junio 27, 2015

En el dorado milagro... Juan L. Ortiz

EN EL DORADO MILAGRO..., 

En el dorado milagro
de la tarde,
en el último momento
transparente de la tarde,
pronto a florecer del cielo
jardines que caen, caen,
oh, cómo juegan los niños,
en la calle verde, verde,
con espejos encantados.

Los niños, oh, cómo juegan.
Cómo la risa remonta
sobre el hambre, sobre el hambre.
Ah, cómo juegan los niños
al borde de los vacíos
de oro pálido, con nubes
de blancor último, nubes.
Ah, cómo juegan los niños,
olvido que canta en torno
de los espejos, y danza
como tallos en la brisa.
Oh, la pureza profunda
de la alegría de ellos,
de ellos que ya algo saben,
no, que saben demasiado.

Demasiado saben, pero
aún ignoran
la pesadilla cortada
de metralla y muerte súbita
—sorpresa terrible de ángeles
despertados en el fuego
y la sangre—,
de sus hermanos lejanos
de las ciudades de España.

Aún ignoran, aún ignoran.
Danzad, corred, oh alegría
efímera sobre el hambre,
sobre la angustia nocturna,
sobré la fatiga diaria,
sobre el pertinaz asombro,
en el dorado relámpago
de la tarde con espejos.

Gracias por la fuerza pura,
qué fuerza, oh hombres, qué fuerza
del íntimo surtidor
que abre rosas de alegría
en torno de los espejos,
de los espejos con nubes,
bajo el cielo pronto a abrir
jardines que caen, caen...


Juan L. Ortiz.

De El ángel inclinado (1937)

junio 26, 2015

¡Qué bien extraño el otoño!, Juan L. Ortiz

¡QUE BIEN EXTRAÑO EL OTOÑO!...

¡Qué bien extraño
el otoño!
Una tristeza que es como un suspiro
de nostalgia infinita.
Una absorta congoja de recuerdos sin nombre.
Una desolación
flotante.
¡Qué bien extraño
el otoño!
Vaga el alma perdida en su melancolía
como en el sueño
íntimo y lejano
de una melodía
que llora.
¡Qué bien extraño
el Otoño!


Juan L. Ortiz
Del libro: El agua y la noche. Poemas 1924-1932

junio 25, 2015

Juan L. Ortíz anécdota

Una anécdota, cierta vez a Don Juan L. Ortiz, tremendo poeta, habitante de la mesopotamía Argentina, lo invitan como poeta a China, a dar unas charlas, lecturas y alguna conferencia. En el avión que lo llevaba, como 30 horas de vuelo, a Juan se le antojo tomar Mate, poeta muya matero, así que armo su mate, y sacó su pequeño calentador de alcohol que llevaba y al encenderlo ocasiono un verdadero escándalo en el avión y debió apagarlo….. Pero finalmente le dieron agua caliente y tomo sus cimarrones.

Osvaldo Guevara anécdotas sobre Juan L Ortíz



Osvaldo Guevara anécdotas sobre Juan L Ortíz 
Videopoético del Café Literario del Jueves 05 de Agosto de 2010, en La Vieja Esquina, Avda San Martín y Edison, Villa Dolores, Capital de la Poesía, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Cuyo tema fue El Viento.

junio 24, 2015

Ah, esta tarde encendida, Juan L. Ortiz


AH, ESTA TARDE ENCENDIDA...

Ah, esta tarde encendida, amigos, esta tarde,
de un oro vegetal iluminada toda
y toda penetrada de la gracia celeste
qué dulce, ah, qué dulce! entre el follaje frágil:
lluvia pálida o fluido casi primaveral con una muy secreta y fragante nostalgia de alma. Luz celeste y sensible mirando entre la irradiación de la muerte suntuosa.
. . . Fue en Abril, sí, en Abril, en los primeros días en que empieza a reinar un orden aún tierno en las cosas. Venía distraído. De pronto al volver de una esquina suburbana aquel árbol
me sorprendió con una presencia tan perfecta, tan acabada,  que,  en un milagro hube de creer. Parecía destacado con un equilibrio, un ritmo, del todo musical,
en la plenitud grave y frágil de sus formas. Y todo al punto se ordenó en torno de él en una paz que hubiera madurado el sensible pensamiento latente ya del mediodía.


Juan L. Ortiz

De El ángel inclinado (1937)

junio 23, 2015

El viento, Juan L. Ortiz

EL VIENTO...

El viento ha apagado la tarde.
Y el anochecer moroso, de azul místico,
llega

Noche pálida aún, y rameada.
Serafines, veo, solos, sobre las ramas.
Pero el ángelus tiéndeles
amigas manos,
y sonríen.

Cómo se pierde su sonrisa en la sombra!

Juan L. Ortiz

De El alba sube  El alba sube... (1933-1936)

(1937)

junio 22, 2015

Mirado anochecer, Juan L. Ortiz


MIRADO  ANOCHECER

Tras de la lejanía de las quintas ya obscuras
el sol es ahora sólo un recuerdo rosado.

Dos vacas melancólicas parece que viniesen
del ocaso con toda su morosa nostalgia.

Y por oriente otras, blancas, con recentales,
en la luz ideal que casi las azula.

Balidos. Las chicharras cantan. — Aunque tú eres,
me hubiera yo quedado un rato más aquí.

(1924)

Juan L. Ortiz

De el Agua y la Noche (1933)

junio 21, 2015

Conocimiento del sueño, Horacio Preler

 Conocimiento del sueño
              
Nuestra lucha es evitar que el tiempo se apropie 
de todo lo valioso.
No hay alternativa, sólo el lento acontecer.
Una sola razón es la que vale y no puede cambiar,
el origen es aquel de costumbre,
el que un día no podrá persistir
(lo que conduce al sueño en él perecerá).
Sólo la realidad se fundamenta de todas las edades
y de la creación
que perpetúa la certidumbre de lo humano.


Horacio Preler

junio 20, 2015

La muerte de un poeta, Horacio Preler

La muerte de un poeta

Un poeta muere como cualquier hombre.
Se desploma de pronto
o padece una larga enfermedad.
Abandona entonces a sus hijos,
sus afectos y sus pequeños lujos:
su infancia,
la carta de un amigo
y algunos libros que lo encallecieron.
Además,
los poemas que nadie escribirá por él.


 Horacio Preler De La razón migratoria, 1977

junio 19, 2015

Otro día, Horacio Preler

OTRO DÍA

Sólo amamos las palabras sencillas del verano.
El agua corre por los campos
y el cuerpo se desliza por las horas,
como el hueso colocado sobre otro hueso
o el viento cuando acaricia los jardines.
El ojo sueña que otro ojo lo mira
y descubre el paisaje y el árbol y la nube.
Sobre nuestras cabezas hay un resplandor
      desconocido
que purifica los puentes de la noche.
Debajo, sobre el lecho del río,
una gaviota tiene en su pico un pez
que ha robado a las aguas del tiempo.

Horacio Preler 

De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999


Gabriela Bayarri leyendo Otro día de Horacio Preler y Amanecer en el lago Futalaufquen de Antonio Requeni

Café Literario del Jueves 7 de Abril de 2011, en La Vieja Esquina, Avda San Martín y Edison, Villa Dolores, Capital de la Poesía, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Cuyo tema fue El Amanecer. Coordino Adrián Salagre

junio 18, 2015

La sombra de Dios, Horacio Preler

La sombra de Dios

Se oye el ruido de los albañiles
que construyen la casa.
Se oye el ruido del capataz
que tala los viejos árboles del bosque.
Nuestros muertos queridos están bajo tierra
y nuestra muerte condiciona la herida del viento.
Pero la naturaleza retorna desde su orígen,
tozudamente,
para habitar la última palabra.
La flor se deshoja cada día en tu mano
como si fuera la sombra de Dios.

Horacio Preler
De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999


junio 17, 2015

Vendrán las lluvias, Horacio Preler

Vendrán las lluvias, Horacio Preler



Vendrán las lluvias
               y morirá la niebla
Cantara un pájaro
               y se romperá la garganta del viento.
Llegará el invierno
               y ahogara el dolor tedioso de la piel.
Habrá una llama viva
               y se quemara el cráneo del guerrero.
Se encenderá una lámpara
              y se abrirán las valvas de la noche.
Se oirá un lamento
              y veremos a nuestro padre muerto.
Sonará una trompeta

              y el cielo reconocerá la estrella perdida.


Horacio Preler


De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999

junio 16, 2015

Cuerpo y alma, Horacio Preler

CUERPO Y ALMA

El alma soporta la idea de la muerte
sola en su misión,
apenas apoyada en la fragilidad del cuerpo
Un incipiente calendario
le arroja algo de esperanza,
le insinúa la penumbra del ojo
por la ventana entreabierta de la realidad.
Nada le ofrece protección
y la idea desciende como el rocío
sobre los techos de las casas.
Cuerpo y alma suspendidos sobre el vacío
colgando de una soga,
materia descreída,
ojo lisiado enfrentando la oscuridad.

Horacio Preler

De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999

junio 15, 2015

Pan de la cena, Horacio Preler

PAN DE LA CENA

Cada noche cortamos el pan de la cena,
tristes como un árbol a la hora del crepúsculo,
ásperos como los perros
que despedazan a sus dueños.
Sitiados por el agua y la tierra,
por la luz y las sombras,
de arriba y de abajo,
dividimos las venas de los hombres,
bebemos de los senos de la noche,
sin poder escapar,
hambrientos de amor,
sedientos de claridad,
purificados por el aliento de la nada.

Horacio Preler 

De zona de entendimiento, Colección Fénix, Ediciones del Copista 1999

junio 14, 2015

Sine qua non, Aldo Luis Novelli

sine qua non

cuando escribimos
en perfecta obsesión
fascinados hasta el paroxismo
desaparece el mundo alrededor
desaparece ella
y el gato negro
que siempre nos enjuicia
con su mirada condenatoria.
para regresar sanos y salvos
es imprescindible
abrir la puerta
arrojarse al vacío
y correr por ese filo abismal
para rescatarla a ella/
y entonces reescribir ese mundo
que acaba de evaporarse
en el aire tibio de la tarde.
al escribirlo nuevamente
ahora es vital
erigir un mundo mejor
que el antes vivido.
(el maldito gato negro
que regrese si puede).


Aldo Luis Novelli

junio 13, 2015

Libreria, Aldo Luis Novelli

Librería

a las 12 del mediodía
de pie en la vereda
apoyado contra la vidriera
de galerna
pensando en comprarte un libro
observaba la multitud
esperando verte
entre el gentío del centro.
cuando apareciste
desapareció la gente
la ciudad
y todos los libros del mundo.

Aldo Luis Novbelli
del libro inédito: 'blues para una desconocida'.

junio 12, 2015

Voces II de Aldo Luis Novelli por Mario Torres

Voces II de Aldo Luis Novelli por Mario Torres
Video del Café Literario del Jueves 12 de Julio de 2012, Tema La Luna en Quo Vadis Café, Sarmiento 341 (Al lado de Tribunales), Villa Dolores, Capital de la Poesía, Traslasierra, Córdoba, Argentina.
Organiza Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento



Voces II

Son mis voces que gritan su dolor.
Son ellas que se emocionan con la luna
cuando el silencio se amotina en los otros.
Son las mismas que en la noche profunda
forman una tribu de palabras desconocidas
que se levantan en pie de guerra
en el abismo de mi garganta.
Son esas voces que gritan su pavura
mientras otros, allá afuera
se alimentan de oxidadas brújulas
y de la astucia de los mudos.

Aldo Luis Novelli

Hambre. Aldo Luis Novelli

Mario Torres leyendo Hambre de Aldo Luis Novelli

 Video del Café Literario del Jueves 12 de Julio de 2012, Tema La Luna en Quo Vadis Café, Sarmiento 341 (Al lado de Tribunales), Villa Dolores, Capital de la Poesía, Traslasierra, Córdoba, Argentina. 
Organiza Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento —

Hambre

Me tragué la luna
de un tirón,
sorbí cinco estrellas
y dos nubes negras,
me comí
una pierna, los pechos y un ojo de mi hembra
y aún tengo hambre de este mundo.


Aldo Luis Novelli

junio 11, 2015

El tren de las dieciocho, Aldo Luis Novelli

el tren de las dieciocho

te fuiste esa tarde
en el tren de las dieciocho
parado en el andén
con las manos en los bolsillos
te ví saludarme
con alegría
te fuiste
sin decirme que regresarías
llevabas un vestido floreado
zapatos blancos
una sonrisa de verano
la tanga negra que te había regalado
y usaste tan poco tiempo
la noche que llegaste.
te fuiste
sin decirme "te quiero"
o "te voy a extrañar"
esas cosas que siempre se dicen
te fuiste esa tarde
en el tren de las dieciocho
te fuiste con esa sonrisa perversa
de ese maldito verano
parado en el andén
con las manos en los bolsillos
te vi saludarme
con inusitada alegría
te fuiste
como si nada
sin decirme esas cosas
que siempre se esperan.
te fuiste
en el tren de las dieciocho
directo al infierno.-

Aldo Luis Novelli

Del inédito: 'Blues para una desconocida".

junio 10, 2015

Ciudad de ángeles, Aldo Luis Novelli

Ciudad de ángeles

Viajo por la ciudad
plagada de gente que cree
en la luz de la salvación/ en la luz del televisor
en la angelical protección de eléctricos objetos.
Viajo por esta ciudad donde
ángeles laburantes se cuelgan del bondi
para asistir sin faltas a la libre esclavitud del sistema/
por ser ángeles sarmientinos sin ninguna regla de tres simple que los ampare
o caminan entre las sombras de la madrugada
para limpiar baños y escritorios de los pequeños funcionarios del infierno.
Estúpidos ángeles blancos y torpes demonios
corren a los bancos/ cajeros automáticos/ bancas virtuales
a pagar los tributos del dios/ a depositar ahorros verdes
para sostener a flote el gran arca de la perdición.
Viajo por esta ciudad avasallada de ángeles y demonios
cuando las sombras la protegen y ella abre sus piernas/
y las chicas de la calle inician el rito de enamorarse a primera vista/
y los trabas de la ruta muestran sus ahorros de años
en un par de tetas perfectas a mis ansias ancestrales.
Escudriño sus bares/ los más oscuros
y hablo con sus parroquianos/ sus ángeles borrachos
y bebemos vino barato y puteamos a los gobernantes
y a sus putas madres.
Casi todos los ángeles de la noche
tienen un hijo que juega al fútbol como el Diego a los 12 años/
y lo van a llevar a la gran ciudad
y entrará a jugar en Boquita y va a ser famoso
y cada uno de ellos será rico como el gran conductor de TV
y se comprará un traje blanco y una Ferrari roja/
y cuando vengan los de la televisión
los vecinos del barrio se morderán de envidia
y todos vendrán a beber con él y a brindar por su hijo
el famoso numero 10 del club más grande del mundo.
¡Eso es la felicidad!
me decía un ángel changarín
y me convidaba un trago de tinto
desde el tajo del tetra.
Y yo/ que sonrío compasivamente
me pregunto en ese instante:
¿qué es la felicidad?/
miro a mí alrededor buscándola y empiezo a desesperar
dominado por una religiosidad instantánea/ levanto los ojos al cielo
y un angelito de yeso está meando justo arriba de mi cabeza/
entonces le doy otro trago a la cajita feliz
y le digo a mi amigo:
-tenés razón/ ¡esto es la felicidad!-.
Y ahora ya nada importa
ni la banca Morgan/ ni el FMI
ni la CIA ni sus infames dictadores/ ni los títeres disfrazados de presidentes
ni el genocidio en Irak/ ni el petróleo de destrucción masiva...
Y alegres de vino y química/ brindamos por boquita y por su hijo famoso
por el culo de Pampita y las tetas de Luciana
y el mundo se recompone/
y el pringoso bar/ es una lujosa confitería en la cabeza de la estatua de la libertad/
y yo miro a mí alrededor y río
río contento y feliz
porque finalmente encontré
esa loca loca
loca FELICIDAD!


Aldo Luis Novelli.- de Estúpidos mirones de TV

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